Cuando el Estado crece sin control, los ciudadanos pagan el costo
Un Estado crece sin controles termina destinando más recursos a sostener su propia estructura que a brindar servicios. La evidencia económica muestra que los controles de precios, la expansión burocrática y la discrecionalidad administrativa reducen la inversión pública, generan ineficiencias y abren espacios para la corrupción, afectando directamente a los ciudadanos y contribuyentes.