El contrato fiscal: el contribuyente paga, pero también puede exigir resultados
Los ciudadanos deben pagar los impuestos establecidos por ley, pero esa obligación implica una responsabilidad del Estado: administrar esos recursos de manera eficiente y transparente, y convertirlos en servicios e infraestructura pública de calidad. Esa relación, conocida como contrato fiscal, permite al contribuyente exigir cuentas sobre cómo se recauda y se gasta su dinero sin que ello cuestione su deber de tributar.
El problema no es solo cuánto se recauda
Las cifras muestran una fuerte distancia entre lo que el contribuyente entrega y lo que el Estado consigue hacer con esos recursos. Solo en 2025, la SUNAT recaudó S/ 175.156 millones en ingresos tributarios. Sin embargo, al 10 de agosto de 2026, la Contraloría registraba 649 obras paralizadas, con más de S/ 8.500 millones de inversión comprometida. Son recursos que ya fueron presupuestados y financiados, pero que todavía no se convierten en carreteras, hospitales, colegios u otros servicios para la población.
Las brechas básicas refuerzan esa contradicción. Según los Censos Nacionales 2025, el 30% de las viviendas no tenía agua por red pública dentro del hogar y el 35% no contaba con servicios higiénicos conectados a una red pública. El contribuyente peruano paga numerosos impuestos y asume una carga importante para financiar al Estado, pero sigue conviviendo con obras abandonadas y servicios básicos que no llegan a millones de hogares.
Por eso, antes de discutir cómo recaudar más, corresponde responder una pregunta mucho más básica: ¿qué está haciendo el Estado con los recursos que ya recibe?
Cumplir también debe ser sencillo
El sistema tributario peruano cuenta con cuatro regímenes para empresas: NRUS, Régimen Especial, Régimen MYPE Tributario y Régimen General, cada uno con distintas reglas y obligaciones. Esta complejidad puede representar un costo especialmente alto para los pequeños negocios, que tienen menos capacidad para contratar asesoría especializada. Simplificar las reglas también es parte de una estrategia para facilitar la formalización.
La discusión, por tanto, no consiste en elegir entre pagar o no pagar impuestos. La obligación legal existe. El debate está en cómo se cobran, qué tan sencillo es cumplir y qué resultados obtiene la ciudadanía con esos recursos. El contribuyente tiene obligaciones frente al Estado. El Estado también debe rendir cuentas al contribuyente.