China Polo: amenazas, antecedentes y prensa regional
La periodista y candidata Susy Aponte Polo, conocida como ‘China Polo’, fue asesinada el 19 de septiembre durante una actividad de campaña en Caraz, Áncash. La Fiscalía investiga el caso como presunto sicariato y el Poder Judicial dictó 15 días de detención preliminar contra Luis Iván Obispo Díaz, señalado por la Policía como presunto autor material del ataque, y Ronald José Toro Ardila, investigado por su presunta participación en el crimen. Videos y peritajes forman parte de los elementos que, según la Policía, vinculan a Obispo con el asesinato. Pero la pregunta que puede explicar el crimen sigue abierta: quién ordenó matarla y por qué.
Nueve días antes, Aponte difundió un video en el que aseguró haber recibido llamadas desde tres penales para advertirle de un atentado. “De tres penales he recibido la llamada”, dijo antes de señalar al entonces jefe de la Dirección de Investigación Criminal, general PNP Víctor Revoredo Farfán. También acusó al entonces comandante general de la Policía, Óscar Arriola, de estar detrás de una presunta organización que ella denominaba “La Jauría” y pidió públicamente que sus denuncias fueran atendidas.
Lo que investigaba China Polo
En los meses previos a su muerte, China Polo Dominical había puesto especial atención en Pataz, uno de los principales focos de minería ilegal y violencia criminal de La Libertad. Su programa abordó disputas por bocaminas, extorsiones y sicariato, y siguió casos que involucraban a miembros de las fuerzas del orden. Cuatro suboficiales de la Policía recibieron 18 meses de prisión preventiva mientras eran investigados por presunta extorsión y, meses después, un capitán del Ejército encargado de inteligencia en Pataz fue detenido tras ser acusado de exigir S/5.000 mensuales a un empresario.
En paralelo, Aponte publicó reportajes sobre presuntas irregularidades dentro de unidades policiales y cuestionó públicamente a mandos de la institución. Sus denuncias fueron escalando hasta alcanzar a Revoredo y Arriola, mientras ella aseguraba que recibía amenazas contra su vida. Horas antes de ser asesinada también había anunciado un nuevo reportaje sobre Áncash. El programa no llegó a emitirse.
Pero ‘China Polo’ también tenía antecedentes judiciales. En septiembre de 2015, el Tercer Juzgado Penal de Lima Norte la condenó a tres años de prisión suspendida por falsedad ideológica. Dos años después, en diciembre de 2017, la Sexta Sala Penal de Reos Libres de Lima le impuso otra condena de tres años, también suspendida, por falsificación de documentos. Ambas sentencias quedaron firmes y las penas ya habían sido cumplidas.
Prensa regional bajo amenaza
El asesinato de ‘China Polo’ ocurre en un año marcado por la violencia contra periodistas y medios. La Asociación Nacional de Periodistas registró 140 ataques entre enero y los primeros días de mayo de 2026. La amenaza y el hostigamiento sumaron 43 casos; las agresiones físicas y verbales, 23; y también se reportaron dos tentativas de homicidio.
Septiembre volvió a mostrar esa presión fuera de Lima. En Ica, el director del medio digital La Lupa, Kenny Yucra, denunció amenazas de muerte contra él y su familia después de publicar investigaciones vinculadas al proceso electoral. En Lambayeque, desconocidos dispararon cuatro veces contra la cabina de transmisión de La Noticia Clave mientras periodistas todavía permanecían dentro.
Ahora la Fiscalía tiene que llegar más allá del ejecutor de la periodista. Saber quién ordenó el crimen y cuál fue el móvil permitirá establecer si el asesinato de Susy Aponte está conectado con aquello que venía reporteando en su dominical. Más allá de este caso, en los últimos años informar desde las regiones también puede convertirse en una actividad de alto riesgo.