Ministerio de Cultura prohíbe la venta anticipada de entradas a Machu Picchu para 2026
El sistema de venta de entradas a Machu Picchu, principal atractivo turístico del Perú, enfrenta un nuevo capítulo de controversia. Desde agosto de 2025, el Ministerio de Cultura mantiene un esquema mixto de venta —82% virtual y 18% presencial— con mejoras como la eliminación del pre-ticket, el aumento de ventanillas a cinco y horarios de atención más amplios. Sin embargo, la reciente decisión de retirar la opción de compra anticipada para 2026 ha desatado críticas en el sector turístico. Los boletos recién estarán disponibles en enero, lo que impide a viajeros nacionales y extranjeros asegurar su visita con meses de antelación. Un golpe a la planificación
Los gremios y operadores turísticos alertan que la medida afectará la llegada de visitantes en los primeros meses del año, especialmente durante el feriado de Año Nuevo. Muchos turistas planifican sus viajes con 3, 6 o más meses de anticipación; pero sin la certeza de conseguir un boleto para el 1 o 2 de enero, podrían descartar Machu Picchu como destino. Entre enero y marzo, la afluencia depende en gran medida de visitantes del hemisferio norte.
En esa línea, Carlos González, presidente de la Cámara Regional de Turismo de Cusco (CARTUC), advierte que la decisión carece de transparencia y trazabilidad. “No puede ser que un acuerdo informal esté por encima de una norma legal”, cuestionó en una entrevista a Cosas, recordando que la ley de 2018 establece la venta exclusiva a través del portal web y las oficinas de Cultura en Cusco. Según González, durante el gobierno de Pedro Castillo se adoptaron medidas populistas que permitieron la venta diaria de mil boletos en Machupicchu Pueblo, contraviniendo la norma y generando los problemas actuales.
Un conflicto que se arrastra desde 2022
La disputa por el sistema de venta no es nueva. En 2022, tras acuerdos entre el gobierno, autoridades locales y pobladores, se instauró un esquema mixto: 75% de boletos virtuales y 25% presenciales. El “objetivo” era responder a las críticas contra el modelo 100% virtual, acusado de agotar rápidamente las entradas. Sin embargo, el nuevo formato provocó problemas como colas dobles, horarios restringidos y la reventa sobrevalorada de entradas.
En enero de 2024, una huelga indefinida en Machupicchu Pueblo contra la plataforma Joinnus paralizó el turismo por siete días y dejó pérdidas de 8 millones de dólares. Ese mismo año, el Ministerio de Cultura lanzó la plataforma TuBoleto.pe para unificar la venta virtual a nivel nacional. En agosto de 2025, un nuevo protocolo buscó optimizar la venta presencial con una cola única, más ventanillas y múltiples medios de pago, pero la disponibilidad sigue siendo limitada y la mala gestión estatal es cada vez más evidente.
Cabe señalar que las huelgas y paros entre 2022 y 2024 ocasionaron pérdidas superiores a 8 millones de dólares para el Estado y 19 millones de soles en Cusco. En 2023, las visitas cayeron un 40% respecto a 2019, y para 2025 se proyecta una reducción del 20% en reservas internacionales, equivalente a 400 millones de dólares.
Aunque en 2024 Machu Picchu recibió 1 millón 411 mil 494 visitantes —un aumento del 61,8% frente al año anterior— el turismo nacional aún no alcanza los niveles prepandemia. “Desde 2019 no hemos recuperado las cifras que permitan que la cadena de valor se restablezca; tenemos un 25% menos de afluencia de viajeros y eso está directamente relacionado con el 25% de entradas que se venden localmente”, señala González.
Posturas enfrentadas y riesgo de retroceso
El sector turístico formal, encabezado por Canatur y la Cámara de Comercio de Cusco, exige la virtualización total de la venta para evitar reventa, colas y pérdida de turistas internacionales. El Ministerio de Cultura defiende el sistema mixto como un acuerdo para incluir a la población local. El alcalde de Machupicchu y los pobladores insisten en que la venta presencial es vital para proteger su economía —basada en alojamiento, gastronomía y comercio—, mientras que el Gobierno Regional del Cusco, liderado por Werner Salcedo, reclama mayor autonomía y la transferencia de la administración de la ciudadela. Sin embargo, la Contraloría considera que el sistema presencial sigue siendo ineficiente y causa congestión.
Más allá de la logística de boletos, el caso Machu Picchu refleja un choque de fondo: formalidad versus informalidad. Con la prohibición de venta anticipada para 2026, los gremios temen que la ciudadela sufra una nueva caída de visitantes, profundizando la crisis de un sector que, a pesar de su recuperación parcial, aún no logra estabilizarse tras la pandemia.