Fecha: 19 junio, 2026 Tipo de cambio : s/ 3.381

El Niño avanza, pero la prevención sigue rezagada en las regiones más vulnerables

La ejecución de obras de prevención sigue siendo una tarea pendiente en varias regiones vulnerables, pese a años de advertencias y mayores recursos públicos.
Redacción Vigilante Publicado 11:53 am, 19 junio, 2026

Mientras los organismos técnicos advierten que los efectos del Fenómeno El Niño podrían extenderse hasta 2027, varias regiones expuestas siguen sin convertir sus recursos en obras de prevención. En Piura, una de las zonas más golpeadas por las inundaciones de las últimas décadas, solo se ha ejecutado el 9,8% de las inversiones destinadas a reducir riesgos. En Tumbes, los gobiernos locales avanzan apenas 13,2%.

El problema ya no es la falta de dinero. Los datos procesados a partir de Transparencia Económica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) muestran una paradoja: desde 2015, el presupuesto destinado a la reducción de vulnerabilidad y atención de emergencias ha crecido en promedio 9% por año. Sin embargo, las obras de prevención registran una caída promedio de 1% anual.

La tendencia se ha repetido en los principales eventos climáticos de la última década. En 2017, durante el Niño Costero, el presupuesto total aumentó 127%, pero la prevención apenas 12%. En 2023, durante el ciclón Yaku y un nuevo episodio del Niño Costero, el gasto creció 78%, mientras que las inversiones preventivas avanzaron solo 13%.

Las cifras demuestran que el principal desafío ya no es presupuestal. El Estado ha destinado más recursos para enfrentar desastres, pero una parte importante sigue sin convertirse en obras. En varias regiones, la baja ejecución es reflejo de las limitaciones de gestión que enfrentan muchos gobiernos locales para formular proyectos, completar expedientes técnicos y contratar profesionales capacitados.

Piura y Tumbes: recursos sin obras

A junio de 2026, los gobiernos locales han ejecutado el 34,8% de los recursos destinados a obras de prevención de desastres. En otras palabras, cuando el riesgo climático vuelve a ocupar las alertas oficiales, cerca de dos tercios de los recursos para prevención siguen sin convertirse en obras.

Piura es uno de los casos más sensibles. La región tiene S/ 29,6 millones para inversión en obras de prevención, pero a junio solo ha ejecutado el 9,8%. Los gobiernos locales concentran S/ 13,1 millones y apenas avanzaron 4,4%. Entre los proyectos con 0% de ejecución figuran obras de protección en quebradas y riberas de Morropón, Talara, Paita y Las Lomas.

En Tumbes, los gobiernos locales apenas ejecutan el 13,2% de los recursos destinados a obras de prevención. La baja ejecución se refleja en proyectos con 0% de avance para drenaje pluvial, muros de contención, protección de viviendas y control de quebradas en distritos como Corrales, Zorritos, Matapalo, San Juan de la Virgen y Canoas de Punta Sal.

El riesgo que viene

El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) ha advertido que el Fenómeno El Niño podría intensificarse en los próximos meses, mientras que el Niño Costero ya se encuentra presente frente al litoral peruano. El primero responde al calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial y tiene efectos a escala internacional. El segundo se desarrolla frente a las costas de Perú y Ecuador y suele provocar lluvias intensas, inundaciones y desbordes de ríos, especialmente en el norte del país.

Según el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), 3,49 millones de personas están expuestas a riesgo muy alto de inundaciones y otras 1,77 millones a huaicos y deslizamientos. A ello se suman cerca de 1,5 millones de viviendas, más de 36 mil instituciones educativas y más de 33 mil establecimientos de salud ubicados en zonas vulnerables.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres estima que cada sol invertido en prevención puede generar ahorros de hasta quince soles en reconstrucción y recuperación. Con un posible Niño de gran intensidad en el horizonte, la diferencia entre prevenir y reaccionar podría volver a medirse en obras pendientes, recursos sin ejecutar y miles de familias expuestas al impacto de las lluvias.

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