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Tragedia anunciada en La Libertad: falta de previsión y Estado fallido

Hace más de cinco meses se advirtió de los riesgos de un derrumbe como el que acaba de suceder en Pataz, donde ahora hay viviendas sepultadas, varios muertos y desaparecidos.

“Expreso mi solidaridad a las familias del pueblo de Pataz, y les digo desde aquí que estamos trabajando por ustedes”, dijo el presidente Pedro Castillo al inicio del discurso que dio ante el Congreso de la República.

Se refería al deslizamiento de tierra y lodo que se registró este martes en la localidad de Retamas, en el distrito de Parcoy, provincia de Pataz, La Libertad, debido a las intensas lluvias en la zona. Según reportes preliminares del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), hay entre 40 y 60 viviendas sepultadas y entre 15 y 20 personas desaparecidas.

Pero el discurso del presidente, que este miércoles llegó a la zona del desastre, choca con la realidad, porque lo cierto es que desde hace más de cinco meses se advirtió de los riesgos de una tragedia como la que acaba de suceder en Retamas, una localidad de unas 3 mil personas ubicada a 2.800 metros sobre el nivel del mar, que se levantó entre socavones y donde la mayor parte de su población se dedica a la actividad minera.

Así lo evidencian varios informes del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) que reportaban varios de estos derrumbes en la zona.

El 19 de febrero pasado, un deslizamiento dejó una vivienda destruida y otra inhabitable, así como dos personas damnificadas en la misma localidad.

Antes, en octubre del 2021 hubo un deslizamiento en el mismo Retamas, que afectó a varias viviendas y obligó a que 164 personas fueran llevadas a un refugio temporal.

El documento indicaba que el origen de los derrumbes no se debe a la actividad minera, sino porque el poblado se ubica cerca del río Retamas. Cada año, los riesgos de derrumbes y huaicos se incrementan en época de lluvias, como la actual, pero no siempre se ejecutan las labores de prevención o mitigación de daños.  

Así y todo, la solución de fondo del problema pasa por reubicar a las personas que hace 30 años se asentaron en este lugar, lo que evidencia que estamos ante un Estado fallido que no ha sido capaz de brindarles alternativas viables en todo este tiempo.

“Es un problema que no podemos solucionar como gobierno local ahora. Tenemos que reubicarlos”, admitió a la agencia Andina en octubre del año pasado el gerente municipal de Parcoy, Miguel Sánchez Lázaro, tras el deslizamiento en Retamas.

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