Suspenden la Beca del Bicentenario y dejan a 300 jóvenes sin futuro académico
La suspensión de la Beca Generación del Bicentenario (BGB) para el 2026 expone una contradicción difícil de justificar: el Estado peruano ha decidido recortar uno de los programas más competitivos y con mayor retorno social, pese a que su costo es mínimo dentro del presupuesto público. La decisión deja sin financiamiento a más de 300 jóvenes que ya habían sido admitidos en universidades de élite alrededor del mundo, muchos de ellos tras invertir miles de soles en exámenes, traducciones, trámites y reservas de matrícula. No se trata de falta de talento ni de problemas de gestión, sino de un recorte presupuestal que golpea directamente a quienes habían logrado superar procesos altamente competitivos.
El Pronabec había solicitado más de S/ 793 millones para su presupuesto anual, pero el Congreso aprobó solo S/ 50 millones. Con ese recorte, la entidad se vio obligada a suspender la convocatoria de la BGB y a concentrarse únicamente en financiar a los 283 becarios que ya estudian en el extranjero. El Ministerio de Educación habló primero de restricciones presupuestales y luego de una “reingeniería”, pero exfuncionarios como Alexandra Ames señalan que sí existía programación multianual y presupuesto aprobado para lanzar la convocatoria 2026. La contradicción es evidente: según un análisis de *El Comercio*, la BGB representa apenas el 0.028% del presupuesto anual del sector Educación. Desde el 2013, el programa ha desembolsado S/ 45 millones para financiar 2,800 becas, un monto marginal dentro del gasto público.
El contraste con otros desembolsos estatales es contundente. Petroperú ha recibido más de S/ 18,000 millones en rescates financieros en los últimos años. El Congreso opera con un presupuesto anual de S/ 1,700 millones. Solo en el 2025, el Legislativo gastó S/ 134 millones en aguinaldos y bonificaciones, monto que habría financiado 580 maestrías o 320 doctorados, según Apoyo Consultoría. Frente a estas cifras, la Beca del Bicentenario es una de las pocas inversiones públicas cuyo retorno es directo y medible: forma capital humano avanzado que regresa al país con capacidades que elevan la productividad, la investigación y la innovación.
Expertos como el exministro Ricardo Cuenca advierten que la falta de una explicación clara debilita la confianza en la gestión educativa. Otros especialistas alertan que, en un país donde la fuga de talento es un riesgo creciente, detener el único programa estatal que financia estudios de posgrado de excelencia envía un mensaje contradictorio. Mientras tanto, los jóvenes afectados deberán buscar becas privadas, créditos educativos o postergar sus estudios, muchos enfrentando plazos impostergables.
En un Estado que destina miles de millones a cubrir pérdidas de empresas públicas y sostener burocracias sobredimensionadas, suspender un programa que cuesta menos del 0.03% del presupuesto educativo y transforma vidas resulta difícil de defender. La Beca del Bicentenario no es un gasto: es una inversión. Y hoy, esa inversión está en pausa.