No queremos “Yoga” en Palacio, por José Ignacio Beteta
Las facultades legislativas -en borrador- que podrían ser solicitadas por el Poder Ejecutivo son, salvo contadas excepciones, unas facultades PPK 2.0. Esto es bueno, ojo, que no se me malentienda. Keiko quiere realizar varias reformas que no se pudieron concretar en diez años. Otra vez aparecen sus defensores y detractores, los primeros explicando lo que quiere, y los segundos satanizando lo que pide. Estamos una vez más en medio de la típica batalla entre “desregulación, simplificación, agilización, inversión” versus “ley pulpín, paquetazo ambiental, violación de derechos laborales”. Increíble.
El problema no son las facultades legislativas que pedirá. Repito, la gran mayoria tiene sustento y será beneficiosa para los peruanos. El problema es que esto parece -y bajo ningún supuesto debería ser- un Déjà vu del 2016. Regresaron las figuras tecnocráticas y políticas que trabajaban en el Estado hace una década. Literalmente. No metafóricamente. El gabinete es uno que nos hace viajar en el tiempo a la época de Ollanta Humala, salvo algunas excepciones.
Y entonces cae de madura la siguiente pregunta: ¿se pueden hacer y lograr cosas diferentes con las mismas personas? ¿Por qué incluir personajes que no han tenido ningún peso gravitante para cambiar al país? ¿Están preparadas estas figuras para un contexto social, comunicacional, político y económico mucho más caótico? ¿Cuánto va a durar la luna de miel del país con Fujimori?
Porque, queridos lectores, nada ha cambiado en el voluble e inestable peruano, que pronto le quitará varios puntos de aprobación en las encuestas, nada cambió en la izquierda, siempre lista para mentir y criticar con falacias, y nada cambió en la burocracia sindical estatal, hoy por el contrario mucho más robusta, corrupta, voluminosa y haragana. Al contrario, todo ha empeorado.
La comunicación de Keiko como candidata ha cumplido su etapa. Los bailes. Las sonrisas. Su familia. Su empatía. Sus preparaciones culinarias caseras. Esto se acabó. La única forma en la que Keiko será medida, respetada y sostenida en el poder es sobre la base de los resultados que consiga y lo que logre. Evidentemente la comunicación será importante, pero frente a extorsionadores, terroristas urbanos y sicarios que siguen asesinando conductores en cualquier pista o carretera, y frente a un Fenómeno climático que solo se agrava con cada día que pasa, las sonrisas ya no se ven bien. Al contrario, generarán rechazo mas temprano que tarde.
Mal hacen aduladores, empresarios mercantilistas y lobistas oportunistas en pasar por agua tibia la penosa situación que enfrenta Fujimori, diciéndole que todo irá bien cuando casi todo en el país no ha ido bien. Mal harán los técnicos y políticos que vuelven al Estado después de una década si vuelven a inflar sus pequeñas burbujas tecnócratas sin escuchar, sentir, pensar y olfatear la realidad de una forma diferente. Muy mal harán. Esto recién empieza. Mejor anticipar: más seriedad, menos sonrisas. Más resultados reales, menos floro. Mejor estrategia y apertura, menos soberbia y vanidad.
* Publicado en Expreso