Recaudación, gasto y formalización: el debate sobre las prioridades del MEF
La política fiscal peruana enfrenta un doble desafío: recuperar espacio fiscal y ampliar los ingresos permanentes sin desincentivar la formalización, la inversión y el crecimiento. El debate cobra relevancia ante las propuestas para fortalecer la administración tributaria y combatir la evasión, pero también por las presiones que continúan acumulándose sobre el gasto público.
La misión institucional del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) no es la recaudación. El propio ministerio señala que busca contribuir al crecimiento económico sostenido mediante una política económica y financiera basada en la responsabilidad fiscal. Entre sus objetivos también figuran mejorar la estabilidad de los ingresos públicos y la calidad del gasto.
El gasto también forma parte de la ecuación
La necesidad de fortalecer las cuentas públicas no depende únicamente de cuánto recauda el Estado. También está determinada por cuánto y cómo gasta.
La Cuenta General de la República 2025 registra 248 leyes con impacto fiscal adverso durante el periodo parlamentario 2021-2026, considerando las publicadas hasta el 19 de diciembre de 2025. De ellas, 199 corresponden a medidas que comprometen un mayor gasto público. El propio MEF sostiene que la sostenibilidad fiscal requiere tanto fortalecer los ingresos permanentes como mejorar la eficiencia y calidad del gasto.
Esto plantea una discusión sobre el equilibrio de la estrategia fiscal. Combatir la evasión y mejorar el cumplimiento tributario puede incrementar los recursos disponibles, pero una política fiscal sostenible también requiere revisar gastos rígidos, evaluar programas y mejorar la eficiencia en el uso de los recursos existentes.
El límite de una economía informal
La informalidad constituye otro obstáculo. Entre abril de 2025 y marzo de 2026, el 69,8% de los trabajadores peruanos tenía un empleo informal, según el INEI. Solo el 30,2% contaba con empleo formal.
Esta estructura reduce la base sobre la cual funciona el sistema tributario y concentra buena parte de las obligaciones en empresas y trabajadores formales. Aumentar la fiscalización puede contribuir a combatir el incumplimiento, pero no resuelve por sí sola los factores que mantienen a empresas y trabajadores fuera de la formalidad.
Impuestos, obligaciones laborales, contabilidad, declaraciones y trámites administrativos forman parte de los costos que enfrentan los negocios formales. Por ello, la ampliación de la base tributaria también depende de simplificar el cumplimiento y reducir barreras para quienes buscan ingresar y permanecer en la economía formal.
El desafío para el MEF es, por tanto, más amplio que recaudar. La sostenibilidad fiscal requiere ingresos suficientes, pero también gasto eficiente, reglas simples y una economía capaz de incorporar a más ciudadanos y empresas a la formalidad. El balance entre estas prioridades determinará cuánto espacio tiene el Estado para financiar sus obligaciones sin trasladar una presión desproporcionada sobre quienes ya cumplen.