Petroperú: utilidades que no cambian su dependencia del Estado

Las utilidades anunciadas por Petroperú no reflejan una recuperación real, sino el efecto de nuevos rescates financiados por el Estado. La empresa sigue dependiendo de recursos públicos para operar y mantiene un nivel de endeudamiento que traslada riesgos y costos directos al contribuyente.
Redacción Vigilante Publicado 2:00 pm, 4 junio, 2026

Petroperú anunció una utilidad neta superior a 208 millones de dólares en el primer cuatrimestre de 2026. El mensaje busca presentar a la empresa como recuperada y encaminada hacia la autosostenibilidad. Sin embargo, la cifra no refleja una mejora estructural. Petroperú continúa siendo una empresa que no puede operar sin aportes permanentes del Estado, y las utilidades difundidas responden a factores coyunturales y a mecanismos de soporte financiados por los contribuyentes.

Para entender el contexto, es necesario observar lo que ocurre detrás del resultado contable. Mientras se celebran estas utilidades, el Estado ha activado un fondo fiduciario de 2,000 millones de dólares destinado exclusivamente a la compra de crudo y al sostenimiento de operaciones básicas. Este fondo no es un instrumento ordinario, sino una medida de emergencia para evitar que la empresa interrumpa actividades esenciales.

Pérdidas permanentes a pesar de los rescates

Este apoyo tampoco es aislado. Desde el 2013, Petroperú ha recibido más de S/ 20,200 millones en transferencias, avales, garantías y capitalizaciones, según el Instituto Peruano de Economía. La empresa no genera flujo suficiente para cubrir sus costos operativos, no ha logrado estabilizar su nivel de endeudamiento y no puede financiar por sí misma la Refinería de Talara, cuyo costo final se multiplicó respecto al presupuesto inicial. Cada año, el contribuyente asume déficits y riesgos que desplazan recursos que podrían destinarse a servicios públicos prioritarios.

Las utilidades anunciadas tampoco representan una mejora integral. Una empresa puede mostrar ganancias en un periodo corto mientras mantiene deudas elevadas y depende de subsidios encubiertos. En el caso de Petroperú, la utilidad convive con un endeudamiento crítico y con una incapacidad persistente para operar sin apoyo estatal.

Un problema de fondo que no se soluciona

El problema de fondo es que Petroperú se ha convertido en una carga fiscal permanente. Cada dólar destinado a sostenerla es un dólar que no se asigna a educación, salud, seguridad o infraestructura. La empresa no compite en igualdad de condiciones, no genera valor neto para el país y no ha demostrado capacidad de gestión eficiente.

Por ello, el anuncio de utilidades debe leerse con cautela. No muestra una recuperación real, sino el efecto de un soporte financiero continuo. Para los contribuyentes, la pregunta relevante no es cuánto ganó Petroperú este trimestre, sino cuánto más deberá aportar el Estado para mantenerla operativa. Mientras no se adopten decisiones estructurales, la respuesta seguirá siendo la misma: más de lo que el país puede permitirse.

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