José Jerí enfrenta múltiples desafíos al asumir la Presidencia del Perú
El Congreso destituyó esta madrugada a Dina Boluarte, en una votación histórica: 124 votos a favor y ninguno en contra. La medida responde a la presión ciudadana por la escalada de inseguridad y los escándalos de corrupción que marcaron su gobierno.
José Jerí, presidente del Congreso y abogado de 38 años, asumió de inmediato la presidencia interina del país. Pertenece al partido “Somos Perú” y es el séptimo mandatario en diez años. Su reto principal: la criminalidad.
La inseguridad, desconfianza y fragmentación política
El cambio de mando se produce en uno de los momentos más críticos de los últimos años, marcado por el incremento de la violencia urbana, la desconfianza hacia las instituciones y el hartazgo político de la ciudadanía.
1. La inseguridad, la urgencia número uno
El principal desafío de Jerí es enfrentar la crisis de inseguridad ciudadana. Según cifras del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), entre enero y agosto de 2025 se registraron 1.513 homicidios, con Lima como el epicentro de la violencia. Paralelamente, los casos de extorsión se dispararon un 478% en los últimos cinco años, según la Cámara de Comercio de Lima.
La situación llegó a un punto límite tras el ataque armado durante un concierto de Agua Marina en el Círculo Militar de Chorrillos, que dejó cinco heridos, incluidos miembros del grupo. El hecho simboliza el deterioro de la seguridad incluso en zonas supuestamente resguardadas.
En su primer discurso, Jerí prometió una “guerra frontal contra la delincuencia” y la creación de un Comando Nacional de Seguridad para coordinar acciones entre Policía, Fuerzas Armadas y gobiernos locales. Sin embargo, analistas advierten que sin una reforma estructural del sistema judicial y penitenciario, los resultados podrían ser limitados.
2. Un país cansado de la inestabilidad
Jerí es el séptimo presidente del Perú en solo diez años. La sucesión incesante de mandatarios ha minado la confianza de los ciudadanos: según Ipsos, solo el 9% de los peruanos confía en el Congreso, y el 11% en el Ejecutivo.
Con elecciones generales convocadas para abril de 2026, Jerí deberá equilibrar gobernabilidad con transparencia, evitando caer en la polarización que ha caracterizado a los últimos gobiernos. Su desafío inmediato será construir una coalición estable en un Parlamento fragmentado, donde las alianzas cambian con rapidez.
3. Economía y costo social de la violencia
El Ministerio de Economía y Finanzas advirtió que la inseguridad le cuesta al país más de 20.000 millones de soles al año, afectando especialmente al transporte, comercio y construcción. El temor a la extorsión ha obligado a miles de microempresas a cerrar, y en los barrios más golpeados el desempleo juvenil supera el 25%, según cifras oficiales.
Además, el Instituto Nacional de Salud Mental reporta un incremento en los casos de ansiedad, insomnio y estrés postraumático en zonas urbanas. “La violencia cotidiana está generando una crisis silenciosa en la salud mental del país”, alertó la entidad.
4. Legitimidad en duda
Aunque Jerí llega al poder por sucesión constitucional, su legitimidad dependerá de su capacidad para mostrar resultados rápidos en seguridad y empleo. Su gabinete, que se espera anuncie en los próximos días, deberá incluir figuras técnicas y evitar las cuotas partidarias que hundieron gestiones anteriores.
El nuevo presidente hereda un país agotado, inseguro y desconfiado. La ciudadanía no espera discursos, sino acciones concretas que devuelvan la sensación de orden. El reto para José Jerí no es solo gobernar, sino sobrevivir políticamente en medio del caos.