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¿Por qué el proyecto de la Constituyente genera incertidumbre y cómo afecta nuestro bolsillo?

Los primeros efectos del anuncio del presidente Pedro Castillo ya se empezaron a sentir en Perú, porque agrava la crispación política en el país y aumenta la zozobra del mercado, lo cual golpea directamente la economía familiar en un contexto complejo de crisis. Ya el dólar volvió a subir hasta los S/3.80 y la bolsa se desplomó 4,36%.

El efecto político más importante de una inflación alta es que aumenta el descontento social.

La presentación del proyecto de ley para una Asamblea Constituyente, que el presidente Pedro Castillo anunció en medio de una profunda crisis política, social y económica por la fuerte alza de precios de alimentos, combustibles, que el gobierno no ha sabido atender ni atenuar, tuvo un impacto inmediato en el mercado.

El dólar volvió a subir hasta los S/ 3.80, su mayor nivel en dos meses y medio, mientras que el Banco Central de Reserva (BCR) tuvo que vender US$241millones, su mayor intervención desde noviembre pasado, para evitar un alza más fuerte del billete verde, porque esto impactará más en los precios ya altos de la canasta básica familiar.

En tanto, la Bolsa de Lima se desplomó 4.36%, su peor jornada desde el 30 de julio del 2021, lo que refleja que la confianza de los inversionistas y consumidores volvió a mínimos históricos.

Aunque hay factores externos que influyen en el alza del dólar y la caída de la bolsa, como la guerra en Ucrania, la subida de tasas de la Fed (EEUU) y los nuevos confinamientos en China por un rebrote de casos de Covid-19, la incertidumbre política interna es más que determinante, porque la decisión del Ejecutivo de reactivar una cuestionada propuesta de convocar una asamblea constituyente, que ahora deberá ser discutida en el Congreso, agrava la zozobra constante que atraviesa el país.

“La propuesta del presidente Castillo para consulta de nueva Constitución es simplemente una estrategia para buscar un culpable que tape su desastrosa gestión. Este anuncio incrementará la incertidumbre y derrumbará la inversión privada: más inflación y menos empleo”, dijo el exministro de Economía David Tuesta.

Más allá de que el proyecto de Castillo no pase de ser una maniobra distractiva, porque carece de respaldo político en el Congreso y de apoyo popular, según diversas encuestas, incrementa el ruido político y abre un nuevo flanco de confrontación con el Legislativo en las próximas semanas.  

“El ruido político es constante, no hay día en que se dé calma, la confianza del consumidor e inversionista está en niveles mínimos esto deteriora el mercado”, explicó por su Eduardo Leciñaña, de Seminario SAB.

Otro factor clave que exaspera la incertidumbre en el país y mella la confianza del mercado es que, en nueve meses, el presidente Castillo no ha dado muestras de querer enmendar el rumbo de su gobierno, ni nombrar ministros y funcionarios idóneos, capaces y sin cuestionamientos que ayuden a recuperar la credibilidad de su gobierno, pese a que varias veces prometió hacerlo.

¿Cómo afecta la incertidumbre nuestros bolsillos?

En un contexto complejo, con una crisis alimentaria inminente, la inversión pública parada y la privada en rojo, y la inflación descontrolada, el impacto de la incertidumbre política que provoca el gobierno nos afecta a todos, sobre todo a los más vulnerables.

El mayor efecto del alza del dólar es en los precios de la canasta básica familiar. No solo suben los alimentos que son importados (arroz, de azúcar, conservas de pescados, aceite de soya, maíz, leche en polvo, carne de res, y similares), y los insumos de producción de otros, como el balón de GLP para cocinar, también se encarecen los costos del transporte, los servicios y alquileres, entre otros.  

Suben también los repuestos para autos, camionetas, camiones, buses y motocicletas; los electrodomésticos que son importados, y además también sufren las empresas de todo tamaño, sobre todo las más pequeñas. Por ejemplo, casi todos los fertilizantes que usa el agro son importados, por ello su precio está por los cielos, que se suma a la escasez, lo que ha provocado paros y huelgas de agricultores y también de transportistas por el alza de los combustibles.

Todo esto genera una mayor inflación, que en marzo llegó a su nivel más alto en 26 años. Es decir, hemos entrado al periodo más largo en dos décadas de incontrolable alza de precios, admitió el mismo BCR.

Y el efecto político más importante de una inflación alta es que aumenta el descontento social, no solo de los pobres, también de las clases medias, lo que abre las puertas a un nuevo estallido de protestas que puede terminar siendo un búmeran para un gobierno que ya enfrenta niveles de rechazo e impopularidad alarmantes en solo nueve meses de gestión.

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