El burro por delante, por José Ignacio Beteta
“El burro por delante” es una sencilla frase que servía y sirve para describir a los que empiezan una oración con “Yo” antes que con los demás. “Yo y mis amigos necesitamos el dinero”, por ejemplo. En este caso, hace algún tiempo, alguien te hubiera dicho “el burro por delante”.
Bueno, con este gobierno empieza a suceder lo mismo que con los demás: ponen al burro por delante. ¿Y quién es el burro? El Estado. Aunque no han pasado ni dos semanas de gobierno, el ministro de economía ya antepuso al burro en varias ocasiones: vamos a recaudar más impuestos, crearemos una comisión presidencial, el peso de la ley caerá sobre los que evadan impuestos. Increíble.
Y es que al parecer algún virus infecta a quienes llegan al poder y les impide entender que el burro -el Estado- no merece tener un sol más de los contribuyentes. Pagar impuestos no es un deber moral sino parte de un contrato y estamos frente a un contrato fallido de parte del Estado, hace décadas. El burro -el Estado- no tiene derecho a amenazar a los contribuyentes cuando 7 de cada 10 soles los dedica a mantenerse a sí mismo, a sus CAS, sus planillas, sus consultorías inútiles y su gasto corriente.
Y este Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), hasta ahora debemos decir, no trajo nada nuevo sobre este asunto. En estas dos semanas no ha dedicado ni un segundo a plantear como va a trasladar el dinero del Estado de la planilla a la obra, del funcionario nombrado y perezoso a la inversión pública. Solo ha enfatizado que va a recaudar más, ha amenazado a los contribuyentes diciéndoles que les caerá todo el peso de la ley, y ha usado la típica, manida y superficial frase: “el Perú los necesita”.
El burro no tiene derecho a llamar evasores a quienes tratan de guardar más dinero en el bolsillo frente a un país inseguro, inestable y sin servicios. El burro no tiene derecho a juzgar a los propietarios de empresas por dividirse en 3 o 4 RUC o razones sociales para tener más liquidez. El burro no tiene derecho a juzgar a nadie que busque eludir inteligentemente impuestos a través de estrategias válidas.
El burro lo primero que debe hacer es bañarse, sacarse toda la cochinada y la grasa. El burro lo primero que debe hacer es usar bien nuestro dinero. Debe simplificar, destrabar, aligerar la carga laboral, tributaria y burocrática de TODOS los contribuyentes, pequeños, medianos y grandes. El burro lo que deber hacer es jalar la carreta, sudar y trabajar, y ganarse nuestra confianza, antes de pedirle a la carreta que lo jale, como si estuviese por encima del bien y del mal. Y todo esto debería traducirse en las prioridades del discurso y la narrativa del MEF, todos los días. Pero el burro, recuérdenlo queridos amigos, nunca deja de ser burro, y se vuelve más burro cuando tiene poder.
* Publicado en Expreso