El peso del voto desde el extranjero en la elección del 2026
El voto de los peruanos en el extranjero volvió a ser un factor decisivo en la elección general del 2026. La estrecha diferencia entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez hizo visible un fenómeno que se ha repetido en procesos anteriores: el voto PEX no solo llega al final del conteo, sino que puede definir el resultado. En esta elección, los votos provenientes del exterior otorgaron una ventaja determinante a la candidata de Fuerza Popular.
Por primera vez, el padrón de peruanos habilitados para votar desde el extranjero superó el millón de inscritos. En total, 1,210,813 ciudadanos estuvieron registrados para sufragar fuera del país. Sin embargo, la participación fue reducida. En la primera vuelta votaron 411,077 personas, lo que representa un 34% del padrón. En la segunda vuelta, la asistencia cayó a 309,550 electores, equivalente a 25.6%. A pesar de esta baja participación, el peso del voto PEX fue significativo en un escenario electoral altamente competitivo.
La tendencia histórica del voto en el exterior también ayuda a explicar su impacto. Desde el 2001, el voto PEX ha mostrado una preferencia constante por candidaturas ubicadas hacia la derecha del espectro político. Lourdes Flores en 2001 y 2006, Keiko Fujimori en 2011 y 2016, y Rafael López Aliaga en 2021 y 2026 lideraron con holgura en esta jurisdicción. La única excepción fue la segunda vuelta del 2016, cuando Pedro Pablo Kuczynski —ubicado más al centro que su contendora— obtuvo la mayoría del voto en el extranjero. En las segundas vueltas, la lógica se repite: Alejandro Toledo, Alan García y Keiko Fujimori en 2021 y 2026 superaron a sus respectivos rivales. Por ello, no sorprendió que, con el 94.5% de actas contabilizadas en la segunda vuelta del 2026, Fujimori mantuviera una ventaja amplia sobre Sánchez en el voto exterior.

(Fuente: Asociación de Contribuyentes del Perú, ACP)
Más allá de las preferencias políticas, el voto PEX enfrenta dificultades logísticas que explican tanto la baja participación como la demora en el conteo. En muchos países, los electores deben desplazarse largas distancias para llegar a su centro de votación, generalmente ubicado en el consulado más cercano. En Estados Unidos, donde residen aproximadamente 830,000 peruanos, no es inusual que algunos ciudadanos recorran hasta 12 horas en automóvil para votar. Estas condiciones afectan directamente la asistencia: no se trata de desinterés, sino de barreras reales para ejercer el derecho al sufragio.
Las mismas distancias influyen en el tiempo que toma procesar las actas. Una vez cerradas las mesas, los documentos deben ser trasladados al consulado correspondiente, donde el cónsul es responsable de enviarlos a Lima mediante valija diplomática. En jurisdicciones extensas, el acopio puede tomar varias horas. Además, la distancia entre el país de origen y el Perú retrasa la llegada de las actas, lo que convierte al voto PEX en uno de los últimos en ser contabilizados por la ONPE y, en caso de impugnaciones, por el JNE.
El proceso electoral del 2026 confirma que el voto de los peruanos en el extranjero combina tres características: baja participación, tendencia política estable e impacto decisivo en elecciones ajustadas. En un país con márgenes electorales cada vez más estrechos, la capacidad del Estado para facilitar el voto PEX y procesarlo con eficiencia se vuelve un componente central de la integridad electoral.