Fecha: 4 junio, 2026 Tipo de cambio : s/ 3.415

La reforma tributaria ausente: un problema que ningún candidato quiso enfrentar

La reforma tributaria volvió a quedar fuera de la agenda electoral, pese a que el sistema actual mantiene a la mayoría de mypes en la informalidad y limita la competencia. Sin cambios estructurales, el país seguirá atrapado en un modelo que castiga a quienes quieren cumplir y desalienta la inversión.
Redacción Vigilante Publicado 10:41 am, 4 junio, 2026

En la campaña electoral actual, la reforma tributaria volvió a quedar fuera del debate central. Ni Fuerza Popular ni Juntos por el Perú la asumieron como una propuesta estructural, pese a que ambos mencionaron ajustes puntuales en sus planes de gobierno. La ausencia de una agenda clara en este tema no es menor. El Perú arrastra un sistema tributario complejo, costoso y poco predecible, que desalienta la formalidad, limita la competencia y reduce la capacidad del país para atraer inversión privada.

Informales no por decisión, sino porque no hay alternativa

La informalidad empresarial es el síntoma más visible de este problema. Las mypes representan el 94.2% de las empresas del país, pero el 91.3% opera en la informalidad. No se trata de una decisión voluntaria. La mayoría permanece fuera del sistema porque formalizarse implica asumir costos y trámites que resultan inalcanzables. Según el estudio «Radiografía de la Informalidad en el Perú» del 2024, el 58% de negocios informales evita la formalidad para no enfrentar impuestos y tasas que afectarían su viabilidad.

El costo burocrático también es determinante. El Índice de Barreras Burocráticas del 2025, elaborado por la Asociación de Contribuyentes del Perú, estima que un emprendedor peruano puede dedicar hasta 3,330 horas al año a trámites ante el Estado. Este nivel de exigencia sólo puede ser absorbido por empresas grandes. Para las mypes, significa perder tiempo productivo y asumir gastos adicionales en asesorías y sistemas contables. A ello se suma un esquema de fiscalización que, en muchos casos, genera incertidumbre y desincentiva la formalización.

Pese a estas barreras, el 88% de empresarios informales afirma que quisiera formalizarse para acceder a financiamiento, mejorar su reputación y obtener estabilidad. El problema no es la falta de voluntad, sino un sistema que convierte la formalidad en un lujo. Incluso operaciones simples, como sustentar compras menores, pueden derivar en fiscalizaciones que afectan la continuidad del negocio.

Experiencias de otros países se pueden adaptar al Perú

La solución no pasa por endurecer las sanciones. Requiere reducir costos, simplificar trámites, digitalizar procesos y establecer incentivos que hagan de la formalidad una opción viable. Países como Estonia, Hungría y Singapur ya demostraron que es posible construir sistemas tributarios simples, predecibles y accesibles. El Perú puede aprender de estas experiencias.

Mientras la reforma tributaria siga fuera de la agenda política, la informalidad continuará siendo la regla y no la excepción. El costo lo asumen los contribuyentes, que financian un sistema ineficiente y pierden oportunidades de crecimiento económico. Una reforma integral no es un tema accesorio: es una condición para que el país pueda competir, atraer inversión y generar empleo formal.

COMPARTIR NOTICIA