DESTACADA OPINIÓN

¿Por qué está funcionando la estrategia de victimización de Pedro Castillo?

Con un Congreso inoperante, maniatado y tan desprestigiado como él, al presidente no le interesa convencer a ese 70% o 75% de peruanos que lo rechaza o desaprueba. Es una batalla perdida. Le basta con mantener ese 20% que lo apoya por cuestiones emocionales más que racionales.

Con o sin sombrero chotano, la estrategia de victimización de Castillo está funcionando.

En poco más de un año, y con todas las evidencias que hay por el avance de las investigaciones fiscales contra el presidente Pedro Castillo y su entorno, no hay dudas de que otra vez nos gobierna una estructura corrupta. Pero la aprobación del mandatario pasó de 20% en julio a 25% en agosto, según la última encuesta de Ipsos Perú,  ¿Cómo se podría explicar esto con todo lo que se sabe ahora?

El corrupto lo niega todo y pasa al ataque, mientras se victimiza. Lo repite una y otra vez, como mantra. En el caso de Castillo, este recurre además a conceptos como el racismo y a la discriminación, que son moneda corriente en el país. Es un discurso que apela al sentimiento de los sectores excluidos y por eso además le habla y convoca a sindicatos y a organizaciones de base. Y hasta ahora parece funcionarle.

“La estrategia de victimización del presidente Castillo está funcionando. Cuando él recorre el país con sus Consejos de Ministros descentralizados, o cuando convoca a gente de otras regiones a Palacio y se presenta como una víctima de las élites, los que votaron por él –sobre todo en primera vuelta– se identifican y sienten que se está cometiendo una injusticia o un abuso. Están comprando su discurso”.

Alfredo Torres, presidente de Ipsos (EC 22.08.22)

Con un Congreso inoperante, maniatado y tan desprestigiado como él, a Castillo no le interesa convencer a ese 70% o 75% de peruanos que lo rechaza o desaprueba. Es una batalla perdida. Le basta con mantener ese 20% que lo apoya por cuestiones emocionales más que racionales. Es el “núclero duro” que se identifica con él. Ahí está ese 19% que votó por el “maestro rural” en la primera vuelta.

A favor de esa estrategia juega además el país partido o dividido que somos, como explica Alfredo Torres, de Ipsos: uno que está en Lima y en las clases medias de las regiones que están en contra de Castillo, por razones obvias. Otro que está en zonas rurales o marginales, que se identifica de forma emotiva con Castillo y lo respalda pese a todo, y un tercer grupo, que es la población urbana de sectores populares que es indiferente a la política, porque está más enfocada en salir adelante.

La oposición en cambio apela a la razón y a hechos evidentes de que estamos ante un gobierno incapaz y corrupto, lo cual es cierto, pero eso no cala en ese “núcleo duro” que no tiene mucho que perder si el país se desbarranca y por ello mismo parece dispuesto a respaldar a Castillo pese a todo, solo por una cuestión sentimental y, también, porque al frente están los Montoya, Alva o Guerra-García, que representan todo lo que ellos rechazan. Por ahora, no hay nada que sea lo suficientemente fuerte que revierta esto.

¿Qué hacer entonces? La llave de la puerta principal de salida a la crisis la tienen en el Congreso, donde el oficialisimo y sus aliados, topos y satélites, han bloqueado los escapes de emergencia. Y valgan verdades, Castillo puede que sea del “pueblo”, como él mismo repite a dónde va, ¿pero el pueblo se merece un presidente así?

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