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Crisis agraria: Incertidumbre por fechas para la compra de urea tras dos procesos fallidos

Tercera licitación que convocó Agro Rural se estaría cerrando a fines de julio, con lo que el fertilizante recién llegaría al Perú a mediados de septiembre, si es que no hay otros imprevistos que suelen darse; es decir, la siembra de la campaña agrícola 2022-2023 empezará sin este insumo clave para el agro.

Perú solo cuenta con urea para los próximos 45 días, de acuerdo a empresa importadora del sector privado.

Las consecuencias de la incapacidad e improvisación en el gobierno de Pedro se volvieron a hacer evidentes en el tercer proceso de compra de urea que convocó el último 12 de julio Agro Rural, entidad adscrita al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), luego de dos fallidas licitaciones, la última incluso se anuló por sospechas de corrupción.

Aunque las nuevas especificaciones técnicas asegurarían un proceso de compra más transparente, a diferencia de los dos anteriores, el problema ahora son los plazos previstos para la llegada de la urea al Perú, que ya no sería en agosto como preveía el Ejecutivo, sino hasta mediados de setiembre; es decir, cuando las siembras para la próxima campaña agrícola (2022-2023) ya comenzaron.

La convocatoria tiene tres fases: acto preparatorio, contratación y suscripción del contrato. Este último está previsto para que se realice en un lapso mínimo de 16 días calendario contados desde el 12 de julio, sujeto a algunas ampliaciones. Eso quiere decir que la adjudicación de la empresa o empresas ganadoras recién se dará entre el 27 o 28 de julio.

Desde esa fecha, el postor o postores ganadores tendrán hasta 45 días calendario para entregar un primer lote de urea por 41,372 toneladas, que deberán desembarcar en tres almacenes centrales de Agro Rural: Salaverry (La Libertad), La Puntilla (Ica) y Matarani (Arequipa).

Así, el primer lote llegaría la primera semana de setiembre y el segundo, de 24,215 toneladas, tendría un plazo de hasta 15 días adicionales. Pero hay dos puntos que podrían complicar la llegada del fertilizante en el tiempo previsto.

Uno es que las especificaciones técnicas solo mencionan que el postor ganador realice la entrega en los almacenes centrales que no necesariamente están cerca a los campos de cultivo. El traslado hasta que llegue a los productores finales no está claro cómo se hará ni cuánto tiempo tomará.

Tampoco está claro cómo será el análisis físico químico de la urea a la hora del desembarque, así como la certificación del peso de cada saco. Las especificaciones técnicas solo dicen que se contratará a una empresa especializada. La duda es si se hará a todo el cargamento o solo a una muestra, para evitar gastos logísticos, apunta Marco Vinelli, exdirector de Agro Rural  y experto en agronegocios.

El otro punto que puede generar retrasos es el que se haya incluido en las especificaciones técnicas que la entrega de la urea debe ser en un saco con un diseño que incluya el slogan del actual gobierno, que parece un detalle menor, pero no lo es.

“Toda especificación que no sea comercial puede generar días adicionales de fabricación porque los sacos se fabrican en lotes de un solo formato. Si quieres hacer un diseño especial tienes que separar tiempo y personal. Habría que poner cosas más genéricas, como la información técnica del producto y el precio”.

Amalia Moreno, experta en compras internacionales para el sector público

Otro detalle que tampoco es menor es el hecho de que este nuevo proceso de compra apunta a adquirir menos de 66,000 toneladas del fertilizante nitrogenado, es decir, casi 8,000 toneladas menos que en los requerimientos anteriores (75,000 toneladas). El déficit de urea en el país es de 180 mil toneladas.

Hay otro problema. Pese a la que urea es un insumo clave para la siembra de papa y arroz, su alto precio en el mercado internacional ha provocado que muchos productores desistan de aplicar este fertilizante o migren a otros productos, por lo que se estima que las áreas de cultivo se reduzcan hasta en 20,000 hectáreas en la próxima campaña de siembra, con lo que el precio de muchos alimentos seguirían subiendo en 2023 por la menor oferta.

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