¿Necesita el Perú menos municipalidades para prestar mejores servicios?
El Perú tiene 196 municipalidades provinciales y 1,695 distritales. Sin embargo, la población está distribuida de manera muy desigual: más de la mitad de los municipios tiene menos de 5,000 habitantes, 607 tienen menos de 2,000 y apenas 184 concentran el 70% de la población nacional.
Esta fragmentación plantea una pregunta sobre la escala del Estado local: ¿todos los distritos cuentan con suficientes recursos y capacidades para funcionar como gobiernos independientes y prestar servicios de calidad?
Una administración distinta cada pocas cuadras
La división municipal implica que cada gobierno local mantenga su propia estructura administrativa, procedimientos y sistemas. Para ciudadanos y empresas que operan en varios distritos, esto puede significar plataformas, canales de atención y criterios de fiscalización diferentes.
El problema también aparece en la infraestructura. Una avenida que atraviesa varios distritos puede requerir que cada municipalidad prepare expedientes, contrate obras, movilice maquinaria y supervise por separado. El resultado puede ser una misma vía con distintos estándares de mantenimiento según el distrito por el que atraviesa.
Algo similar ocurre con agua, saneamiento y desarrollo urbano: la infraestructura funciona a escala metropolitana, pero su ejecución puede requerir coordinación entre distintas autoridades.
Descentralización sin suficientes capacidades
La descentralización buscó acercar las decisiones públicas al ciudadano. Desde 2002, el Estado transfirió progresivamente funciones hacia gobiernos regionales y locales, proceso que se aceleró desde 2007.
Sin embargo, parte de esas responsabilidades fue transferida sin que existieran previamente todas las capacidades necesarias para asumirlas. Para 2009, el 39% de las transferencias se había realizado bajo la modalidad de “competencias a desarrollar”, según un estudio de la OCDE.
El resultado fue una combinación compleja: más responsabilidades locales, capacidades técnicas limitadas y competencias que no siempre quedaron claramente delimitadas entre los distintos niveles de gobierno.
¿Fusionar distritos?
Una alternativa que podría entrar en discusión es la integración de municipios vecinos. El Perú ya cuenta con la Ley 29021, que regula la promoción para la fusión de municipios distritales.
Una reforma de este tipo requeriría determinar qué distritos podrían integrarse considerando población, continuidad territorial, recursos, capacidad fiscal y condiciones geográficas. También tendría que cuantificarse cuánto cuesta actualmente mantener estructuras administrativas separadas.
El objetivo, sin embargo, no debería limitarse a reducir el número de municipalidades. La pregunta central es si gobiernos locales con mayor escala podrían compartir equipos técnicos, estandarizar trámites, reducir estructuras duplicadas y ejecutar proyectos de mayor alcance.
Para los contribuyentes, el debate finalmente pasa por determinar qué organización territorial permite mantener al Estado cerca del ciudadano sin multiplicar burocracias que no necesariamente se traducen en mejores servicios.