El dinero en efectivo también forma parte de la preparación ante desastres naturales
Los terremotos recientes en la región vuelven a poner sobre la mesa una dimensión poco discutida de la preparación ante desastres: cómo seguir pagando cuando falla la infraestructura. El 24 de junio, Venezuela registró dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, mientras que el 10 de agosto un sismo de magnitud 7,4 golpeó Colombia.
Para el Perú, la pregunta es relevante: ¿qué ocurriría con los pagos cotidianos si un desastre interrumpe temporalmente la electricidad, la señal móvil o el acceso a internet?
Cuando la conectividad falla
Los pagos digitales dependen de infraestructura de internet y telecomunicaciones. Una billetera digital requiere un celular operativo y conectividad, mientras que un POS necesita sistemas electrónicos que también pueden quedar temporalmente fuera de servicio.
El efectivo, en cambio, puede utilizarse sin electricidad, batería, señal o internet. Por ello, funciona como un mecanismo de respaldo para hogares y comercios mientras se recuperan los servicios afectados. No se trata de reemplazar los medios digitales, sino de contar con alternativas cuando uno de ellos deja de estar disponible.
La prevención también puede ser financiera
Así como ante una emergencia se recomienda disponer de agua, alimentos, medicamentos o linternas, mantener una cantidad razonable de efectivo puede ayudar a cubrir compras básicas durante una interrupción de los sistemas digitales.
En el Perú, además, el efectivo sigue teniendo un papel importante. Según Denaria Perú, más de 7 millones de peruanos no tienen acceso al sistema financiero y siete de cada diez personas de hogares rurales utilizan principalmente efectivo.
Digitalización y efectivo cumplen así funciones complementarias. En un país expuesto a desastres naturales, la preparación también implica preservar la capacidad de realizar pagos cuando la infraestructura que sostiene las transacciones digitales deja de funcionar.