Fecha: 19 agosto, 2026 Tipo de cambio : s/ 3.356

Perú no recupera su turismo prepandemia y enfrenta amplia brecha de infraestructura frente a España

Mientras España recibió casi 97 millones de turistas extranjeros en 2025, el Perú registró 4,16 millones de visitantes internacionales y todavía se mantiene por debajo de sus niveles previos a la pandemia. La conectividad aérea, la infraestructura regional y la concentración de los ingresos por Lima aparecen como algunos de los principales desafíos para aprovechar el potencial turístico peruano.
Redacción Vigilante Publicado 3:06 pm, 19 agosto, 2026

España y Perú muestran dos realidades muy distintas en materia de turismo internacional. Por cada turista que recibió el Perú durante 2025, España recibió aproximadamente 23. La diferencia no solo está en el número de visitantes, sino también en la capacidad de ambos países para convertir el turismo en actividad económica.

España recibió casi 97 millones de turistas extranjeros el año pasado y durante el primer semestre de 2026 ya se acercó a los 50 millones. El Perú, en cambio, recibió 4,16 millones de visitantes internacionales en 2025, un crecimiento de 4,1%, pero equivalente apenas al 78,8% de los niveles registrados antes de la pandemia.

Una brecha que también es económica

El gasto turístico en España alcanzó los 134.712 millones de euros durante 2025. Su oferta combina sol y playa, gastronomía, patrimonio histórico y turismo urbano, mientras que Reino Unido, Francia y Alemania se encuentran entre sus principales mercados emisores. La cercanía también juega a su favor: millones de viajeros pueden llegar desde países vecinos mediante vuelos de dos o tres horas.

En el Perú, el gasto receptivo directo de los turistas extranjeros apenas bordea los US$1.000 millones anuales. Sin embargo, el perfil del visitante muestra una oportunidad diferente: el 98% busca actividades culturales, el 67% naturaleza y el 61% aventura. Cusco, Ica, Arequipa y Puno concentran buena parte de esta demanda. Además, quienes llegan al país permanecen entre 9 y 14 días en promedio. Los viajeros europeos, entre ellos españoles, italianos y franceses, superan los diez días de estadía. Esto plantea una estrategia distinta a la española. El Perú no necesariamente debe competir únicamente por volumen, sino aprovechar estadías prolongadas mediante una oferta orientada a cultura, naturaleza y aventura, mientras desarrolla productos de menor duración para visitantes de países vecinos.

Falta de infraestructura y descentralización limita el crecimiento

Una de las principales diferencias está en la capacidad para movilizar turistas dentro del territorio. España cuenta con aeropuertos descentralizados, trenes de alta velocidad, autopistas y distintos polos turísticos capaces de recibir viajeros internacionales. El Perú mantiene una estructura mucho más concentrada. Cerca del 60% del ingreso de visitantes internacionales ocurre a través del aeropuerto Jorge Chávez, en Lima. Desde allí, trasladarse hacia destinos como Cusco, Arequipa o la selva continúa dependiendo de una conectividad interna limitada y costosa. A ello se suman las deficiencias de las carreteras, la menor disponibilidad de hoteles y restaurantes formales y los problemas de inseguridad.

Reducir la dependencia de Lima requeriría ampliar las conexiones internacionales directas hacia ciudades como Cusco, Arequipa e Iquitos, además de promover mayor competencia aérea. La estrategia también tendría que diversificar los mercados emisores, actualmente concentrados principalmente en Chile y Estados Unidos, y diferenciar la oferta según el origen y tiempo disponible de los visitantes. Otro componente sería fortalecer la infraestructura vial, aeroportuaria y ferroviaria regional para facilitar que el turista pueda recorrer más destinos durante su estadía.

El objetivo, bajo este enfoque, no sería replicar los casi 97 millones de visitantes que recibe España, sino elevar progresivamente la capacidad del Perú para atraer 10 o 15 millones de turistas y permitir que estos puedan desplazarse con mayor facilidad dentro del país. Para hacerlo se requerirán recursos públicos y privados. Una mayor participación mediante alianzas público-privadas en carreteras, aeropuertos y trenes, junto con una reducción de gastos administrativos innecesarios y menores barreras para la formalización empresarial, podría ampliar los recursos disponibles para desarrollar el sector.

El desafío del Perú no es convertirse en España, sino transformar sus ventajas —cultura, naturaleza, aventura y estadías prolongadas— en una industria turística capaz de generar mayor actividad económica en distintas regiones del país.

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