Fecha: 13 mayo, 2026 Tipo de cambio : s/ 3.428

¿Puede haber desarrollo humano sin crecimiento económico? Sánchez relativiza el progreso

El candidato de Juntos por el Perú sostuvo que el desarrollo humano “no se logra solo con crecimiento económico”. Sin embargo, cifras del INEI e informes del IPE muestran que la mayor reducción de pobreza en el país coincidió con años de expansión económica e inversión privada.
Redacción Vigilante Publicado 3:24 pm, 13 mayo, 2026

“El desarrollo humano es realmente lo fundamental y no se logra solo con crecimiento económico”. La frase, pronunciada por el candidato presidencial Roberto Sánchez durante un mitin en Huaycán, reabrió un debate clave en plena campaña electoral: qué tan posible es reducir la pobreza y ampliar oportunidades sin una economía capaz de generar inversión, empleo e ingresos. Durante su discurso, el aspirante de Juntos por el Perú lanzó propuestas vinculadas a educación, salud y trabajo digno, y afirmó que “el desarrollo humano es más desafiante que solo asegurar que tengas más soles en el bolsillo”.

La declaración no supone un rechazo explícito al crecimiento económico, pero sí relativiza su papel como motor del bienestar. Y es ahí donde aparece el contraste con las cifras. Entre 2004 y 2013, el Perú atravesó uno de sus mayores ciclos de expansión económica. El Producto Bruto Interno (PBI) creció en promedio 6,4% anual, mientras la inversión privada avanzó cerca de 14% por año. En paralelo, la pobreza monetaria cayó de 58,7% en 2004 a 23,9% en 2013, según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). La desigualdad también cedió durante ese periodo: el índice de Gini —que mide desigualdad— pasó de 0,44 a 0,35, de acuerdo con el Instituto Peruano de Economía (IPE).

El dato más revelador aparece al analizar qué explicó la reducción de la pobreza. Estimaciones del IPE, basadas en cifras del INEI, muestran que entre 2004 y 2013 la pobreza cayó en promedio 3,9 puntos porcentuales por año. De ese total, 3,7 puntos estuvieron asociados al crecimiento económico, mientras que el aporte de programas sociales fue considerablemente menor. En términos prácticos, cerca de 95% de la reducción de pobreza estuvo vinculada a mayores ingresos laborales derivados del empleo y la actividad económica.

El contraste también se observa cuando el crecimiento pierde fuerza. Entre 2014 y 2019, la economía se desaceleró y la inversión privada dejó atrás el dinamismo de la década previa. En ese periodo, la reducción anual de pobreza pasó de casi 4 puntos porcentuales por año a menos de 1 punto, antes del impacto de la pandemia. Para 2019, sin embargo, el país había logrado reducir la pobreza a 20,2%, el nivel más bajo de las últimas décadas.

El debate tiene matices. El concepto de desarrollo humano —popularizado por el economista Amartya Sen y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo— sostiene que el bienestar no depende únicamente del ingreso, sino también del acceso real a salud, educación y oportunidades. Pero incluso desde ese enfoque, el crecimiento económico suele entenderse como un medio central para ampliar esas capacidades, no como un factor prescindible.

La discusión cobra relevancia en un país donde la pobreza aún afecta a uno de cada cuatro peruanos. En 2025, el indicador se redujo a 25,7%, aunque todavía permanece por encima del 20,2% registrado antes de la pandemia. Las cifras obligan a mirar el debate con menos consignas y más contexto.

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