SUNAT ahora fiscalizará ventas por redes sociales: la medida que golpea a los más pequeños
La SUNAT ha ampliado sus facultades de fiscalización para intervenir ventas realizadas a través de redes sociales, páginas web y aplicaciones móviles. La medida, aprobada mediante el Decreto Supremo 058‑2026‑EF, permite que los fedatarios de la entidad se hagan pasar por clientes, realicen compras en tiempo real y levanten actas probatorias de manera completamente digital. Según la institución, el objetivo es “mejorar la detección de incumplimientos tributarios”.
Sin embargo, la implementación ha generado preocupación entre miles de microemprendedores que dependen de las redes sociales para vender productos de manera rápida, económica y accesible. Vale la pena mencionar que, según el Índice de Burocracia del 2025, en el Peru toma 139 días calendario poder crear y poner operativo un negocio. En regiones donde abrir un local formal es costoso o inviable, como el índice lo demuestra, plataformas como Instagram, Facebook o WhatsApp se han convertido en una herramienta clave para generar ingresos. Para muchos, estas ventas no representan una empresa formal, sino un ingreso complementario para sostener a la familia.
La nueva norma permite que la fiscalización sea 100% remota: ya no se requiere presencia física del fedatario ni identificación previa. Basta con una notificación en el buzón electrónico del contribuyente para que una infracción quede registrada. Esto coloca a los pequeños vendedores —que muchas veces no revisan ese buzón o desconocen su funcionamiento— en una situación de vulnerabilidad frente a sanciones que no siempre pueden afrontar. Según el Ministerio de la Producción, en el Perú existen 2.3 millones de MYPES, que representan al 99.3% de las empresas del país. Ante ello, millones de trabajadores en el Perú no tendrían más remedio que sucumbir ante presiones extra provenientes de la Sunat.
Además, la SUNAT exige que estos emprendedores cumplan con obligaciones pensadas para empresas formales: emisión de comprobantes electrónicos, trazabilidad digital, revisión constante de notificaciones y adecuación a procesos administrativos complejos. Mientras las grandes compañías cuentan con equipos contables, los pequeños vendedores deben enfrentar solos un sistema que no fue diseñado para ellos.
La SUNAT sostiene que esta medida moderniza la fiscalización. Pero en la práctica, termina cargando más obligaciones sobre quienes menos capacidad tienen para cumplirlas. En un país donde la informalidad supera el 70%, la pregunta es si estas acciones realmente ayudan a formalizar o simplemente buscan recaudar más. Porque, como muestran los propios resultados del sistema tributario, recaudar más no es lo mismo que formalizar más. Y cuando el Estado confunde ambos objetivos, los más perjudicados no son los grandes evasores, sino los emprendedores que encontraron en las redes sociales una forma honesta y accesible de ganarse la vida.