La marcha del 19 de abril y lo que revela sobre la crisis electoral en todo el país

La marcha del 19 de abril expuso un malestar ciudadano que trasciende partidos y regiones: miles de peruanos sienten que el Estado no garantiza su derecho al voto. En medio del caos electoral, la movilización refleja una desconfianza profunda en un sistema que no logró asegurar un proceso legítimo para todo el país.
Redacción Vigilante Publicado 4:30 pm, 22 abril, 2026

La movilización realizada el domingo 19 de abril en Lima ha generado debate nacional, no tanto por quién la convocó, sino por lo que expresa sobre el malestar ciudadano frente al proceso electoral. Aunque la convocatoria fue difundida por Rafael López Aliaga, la marcha reunió a miles de personas con motivaciones diversas, muchas de ellas sin afiliación política visible. Lo que unió a los asistentes fue una preocupación compartida: la sensación de que el Estado no garantizó el derecho al voto, un problema que afectó a ciudadanos en todas las regiones del país.

Un sistema electoral fallido; una ciudadanía vulnerada

El 12 de abril, día de la primera vuelta, se registraron fallas logísticas en múltiples localidades: mesas que no abrieron, locales que iniciaron tarde, ausencia de materiales y votantes que esperaron horas sin poder sufragar. Según cifras oficiales, 850 mil personas no pudieron votar en condiciones normales, una situación que impacta directamente en la legitimidad del proceso, independientemente de quiénes encabecen los resultados. En un contexto donde sólo el 17% de la población confía en las elecciones, según el Barómetro de las Américas del IEP, la marcha del 19 de abril refleja un descontento que trasciende Lima y alcanza a regiones que también vivieron irregularidades.

Mientras tanto, el panorama electoral sigue siendo incierto. Con el 93% de actas procesadas, aún quedan 5,800 actas observadas en manos de los Jurados Electorales Especiales, además de más de 80 pedidos de nulidad. La Secretaría del JNE ha señalado que los resultados finales podrían conocerse recién a mediados de mayo. Esto significa que quien pase a segunda vuelta tendrá menos de 20 días para presentar propuestas a más de 17 millones de electores que no votaron por la candidata que lidera la primera vuelta.

Elecciones complementarias como solución

Ante este escenario, la discusión sobre elecciones complementarias ha tomado fuerza. Tanto Rafael Lopez Aliaga como Jorge Nieto, otro de los candidatos con posibilidades serias de entrar a la segunda vuelta de la contienda electoral, y Miguel Torres, candidato a la vicepresidencia por Fuerza Popular, se han pronunciado favorablemente al respecto. Esta medida permitiría votar a quienes no pudieron hacerlo por fallas atribuibles a la ONPE. Aunque es una alternativa excepcional, también evidencia un problema estructural: la incapacidad del Estado para asegurar un proceso electoral ordenado y equitativo en todo el territorio nacional.

La marcha del 19 de abril no debe leerse únicamente como un evento limeño ni como una expresión partidaria. Es, sobre todo, un síntoma de un país que exige que su voto cuente, que sus derechos sean respetados y que el Estado cumpla con su responsabilidad más básica en democracia. Para millones de peruanos dentro y fuera de Lima, la crisis electoral no es un debate político: es una experiencia vivida.

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