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¿Qué está ocurriendo en Perú? Preguntas y respuestas a la crisis política y social

La ola de protestas que se registraron en Arequipa, Puno, Cusco, Tacna, Ayacucho, Junín, Lima y otras regiones del país escaló a un nivel de violencia que provocó la muerte de más de 50 peruanos, cientos de heridos y millones de soles en pérdidas económicas para el país. Al cumplirse una semana de protestas continuas, es importante entender qué es lo que realmente ocurre en el país y en qué momento se agravó la crisis política y social.

La ola de protestas que se registraron en Arequipa, Puno, Cusco, Tacna, Ayacucho, Junín, Lima y otras regiones del país escaló a un nivel de violencia que provocó la muerte de más de 50 peruanos, cientos de heridos y millones de soles en pérdidas económicas para el país.

Al cumplirse una semana de protestas continuas, es importante entender qué es lo que realmente ocurre en el país y en qué momento se agravó la crisis política y social.

¿Cuándo empezó esta crisis?

El 7 de diciembre de 2022, el presidente peruano Pedro Castillo fue vacado por el Congreso de la República con 101 votos a favor (de un total de 130 congresistas). Izquierdas y derechas, en su mayoría, estuvieron de acuerdo con echar al presidente. Minutos después, y a punto de escaparse a la embajada de México en Lima, Castillo sería detenido y encarcelado. Hoy continúa en la cárcel.

¿Por qué Castillo fue vacado y encarcelado?

El mismo 7 de diciembre, en un mensaje a la nación matutino, Castillo anunció el cierre el Congreso, imponer un estado de excepción y declarar el toque de queda a nivel nacional. Castillo usó su poder como presidente para cerrar el Congreso públicamente, y si bien no pudo ejecutarlo, ordenó hacerlo, esperando que las instituciones del Estado se alineen a su deseo, algo que finalmente no ocurrió.

Además, había evidencia abundante sobre sus vínculos con mafias, sobornos, licitaciones dirigidas, familiares, amigos y empresarios envueltos en decenas de procesos irregulares, todo esto “resumido” en 7 investigaciones fiscales formales en su contra, algo que nunca se ha visto en Perú, a pesar de que nuestros recientes presidentes no son un ejemplo de virtudes.

¿Por qué asume la presidencia Dina Boluarte?

Con Castillo vacado y encarcelado, tocaba llevar a cabo el proceso de sucesión presidencial. Así mismo, el 7 de diciembre asumió la presidencia la señora Dina Boluarte, vicepresidenta constitucional, elegida en elecciones junto a Pedro Castillo. A ella le tocaba asumir el cargo.

¿Qué pasó en los primeros días de su gobierno?

Boluarte no la tuvo ni la tiene fácil. No era querida ni por la derecha ni por la izquierda, pero era de alguna forma “el mal menor”. Con su poca popularidad, no tardaron en empezar las protestas en su contra. Seguidores de Castillo, líderes radicales y grupos violentos se levantaron contra el nuevo gobierno y el Congreso. Para estos, Boluarte había sido parte de un “golpe de Estado” contra Pedro Castillo.

Y, a pesar de que una de las primeras acciones políticas de la nueva presidenta fue convocar a elecciones generales adelantadas (abril, 2024), reafirmando que su gobierno sería un gobierno de transición, las protestas violentas continuaron.

¿De dónde surgen estas marchas y protestas?

Aquí debemos partir la respuesta en dos: Perú es un país que ha crecido mucho, pero existen muchos bolsones poblacionales pobres y sin oportunidades. Estos bolsones son fáciles de indignar y conmover, y no tienen nada que perder. Sus angustias siempre se pueden convertir en protestas y marchas, y son muy comprensibles.

-Sin embargo, el núcleo de las protestas de diciembre fue alimentado por grupos violentos que al parecer no solo querían que se vaya toda la elite política en unas nuevas elecciones, algo que Boluarte propuso rápidamente, sino querían más. Estos grupos hoy piden desde la libertad de Castillo, el cierre del Congreso, y la Asamblea Constituyente.

¿Cómo empieza la violencia?

Con demandas confusas y variadas, en varias regiones del país, fueron los protestantes quienes quemaron comisarías, oficinas del sistema de justicia peruano, tomaron aeropuertos, bloquearon carreteras e incluso quemaron y secuestraron algunas empresas privadas.

Ante esta situación, las fuerzas del orden reaccionaron y la crisis se agudizó. A la violencia de los protestantes se sumó la violencia de la ley, mal manejada en varios casos por la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, algo injustificable si del otro lado tenías grupo intransigentes amenazando la paz y el orden.

¿Cuáles son las consecuencias de esta crisis?

Ha pasado más de un mes desde que las protestas empezaron y el saldo de muertes es de más 50 peruanos. Se han perdido más de 700 millones de dólares en un solo mes. Miles de peruanos han perdido su trabajo. Los protestantes han bloqueado diversas vías que limitan el acceso a insumos para la ganadería y la agricultura (afectando principalmente a los pequeños ganadores y productores). Se calcula que más 50 mil personas arriban a Lima en estos días para llevar las protestas a la capital.

¿Pedro Castillo sufrió un golpe de Estado?

-No. Al querer imponer una dictadura cerrando el Congreso se puso en bandeja para que el Congreso lo vaque y lo encarcele. Su decisión dictatorial, no aplicada pero decidida, y todos los escándalos de corrupción en los que estuvo envuelto fueron las causas de su caída.

¿Vivimos en un dictadura?

No. La vacancia de Castillo fue legítima, y Dina Boluarte es la legítima presidenta del Perú según las reglas de juego de nuestra Constitución. Dina Boluarte no vacó al presidente, lo vacó el Congreso bajo los procedimientos que establece la ley.

¿Es esto un genocidio?

No. Lo descrito anteriormente coincide con un conflicto social muy grave pero no con un genocidio. La violencia de los protestantes trajo como consecuencia la violencia de las fuerzas del orden, y en medio de la violencia, lo peor puede suceder.

¿Quién inició la violencia?

Los manifestantes, en minorías armadas y agresivas, dirigidos por líderes radicales, varios subversivos comprobados, fueron quienes iniciaron la violencia y aceleraron la participación -en varios casos desproporcionada- de las fuerzas del orden en la crisis.

¿Ha habido excesos de parte de las Fuerzas del Orden?

Sí. Lamentablemente sí y estos excesos deben ser investigados para hallar a los responsables y procesarlos según la ley.

¿Todo el Perú está en llamas?

No. En este momento, la violencia se da principalmente en 2 regiones del sur de Perú: Cusco y Puno. El resto del país, continúa con su vida y sus actividades, sin ceder a la violencia. Hay manifestaciones en otras regiones pero no llegan a tener la misma magnitud. La mayoría del Perú quiere trabajar y continuar su vida en paz.

¿Es necesaria una Asamblea Constituyente?

No. Este es el objetivo central de líderes radicales y otros actores internacionales que buscan tomar el poder e imponer un modelo no ha funcionado nunca. Buscan que Perú camine la vía de Venezuela, Bolivia y otros países socialistas.

¿Cómo saldrá Perú de esta crisis?

Las demandas de los protestantes radicales no solucionarán los problemas del pueblo. Los problemas del pueblo peruano se resolverán en un largo tiempo y no con violencia. Toca dialogar, informar, comprender, e incluir a más sectores populares en el debate.

Lo que se le pide a la presidenta Dina Boluarte es muy concreto: 1) convocar a un intermediario legítimo entre el Estado y quienes lideran las marchas y así “empujarlos” al diálogo. 2) viajar a las regiones aún en paz para dialogar y solucionar con sus autoridades los problemas más urgentes de sus poblaciones más vulnerables, 3) capturar, desde el sistema de inteligencia y bajo los parámetros de la ley, a los cabecillas que dirigen en la sombra los actos violentos.

¿Existe un culpable en esta crisis?

Uno solo no, pero uno que ocupa el primer lugar, sí. El Estado es el principal responsable. Es ÉL quien se olvidó del pueblo, teniendo los recursos económicos y humanos para atender sus problemas. Los gobiernos regionales y locales además, manejan el 50% del presupuesto del Estado, por lo que la población debería poner su indignación y vigilancia en ellos.

No se trata de culparnos entre peruanos. Por el contrario, tenemos que unirnos para salir de esta crisis, y para ello debemos prepararnos para las siguientes elecciones sin apurar medidas radicales ni aceptar demandas irracionales que desbaraten la poca institucionalidad que nos queda.

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