El Gobierno evalúa subir el ISC en plena transición

El Ejecutivo analiza elevar el impuesto a cervezas y bebidas azucaradas pese a que el ISC ya supera estándares internacionales y afecta a 535 mil bodegas. La medida, impulsada sin diálogo y en un gobierno de salida, refuerza la percepción de inestabilidad regulatoria y presión fiscal creciente.
Redacción Vigilante Publicado 4:38 pm, 17 junio, 2026

El Gobierno evalúa aprobar un decreto supremo que elevaría el Impuesto Selectivo al Consumo aplicado a cervezas, gaseosas y bebidas azucaradas. La sola posibilidad de este cambio ha generado una reacción inmediata de los gremios empresariales, que advierten que la medida tiene un objetivo estrictamente recaudatorio. El planteamiento se aleja de la finalidad original del ISC, un impuesto diseñado para desincentivar consumos nocivos y no para cerrar brechas fiscales.

La Asociación de Bebidas sin Alcohol recuerda que el sector ya enfrenta tasas de 12%, 17% y 25% según el contenido de azúcar, además del IGV de 18%. La carga tributaria supera ampliamente el promedio de países OCDE, donde el impuesto específico a bebidas azucaradas ronda el 8%. Un incremento adicional afectaría directamente a las 535 mil bodegas que dependen de productos de alta rotación. Muchas de ellas son negocios familiares liderados por mujeres que operan con márgenes estrechos y alta exposición a la inseguridad.

El ISC tiene una lógica distinta a la de otros tributos. En bebidas alcohólicas y azucaradas cumple una función sanitaria. También grava tabaco, combustibles y bienes de lujo. Convertirlo en una herramienta de recaudación desnaturaliza su propósito y genera señales contradictorias para sectores formales que requieren estabilidad regulatoria. La aprobación de un cambio tributario a semanas de la transición presidencial agrava la incertidumbre y complica la planificación de negocios que necesitan reglas previsibles.

Los bodegueros advierten que el alza golpeará los productos que sostienen su flujo de caja diario en un contexto de ventas débiles y costos operativos crecientes. El gremio cervecero señala que sería uno de los incrementos más altos de los últimos años y que podría incentivar la sustitución hacia productos informales o de menor calidad. Comex y otros gremios cuestionan que un gobierno de salida tome decisiones que afectan competitividad e inversión sin un proceso de diálogo previo.

El Ministerio de Economía y Finanzas afirma que “no hay condiciones económicas” para elevar el ISC, aunque los gremios aseguran haber recibido el proyecto de decreto. La recaudación del ISC entre enero y mayo de 2026 asciende a S/ 3,138.9 millones, un crecimiento de 21.2% respecto al mismo periodo de 2025. El impuesto ya cumple un rol recaudador significativo, lo que refuerza la percepción de que el Ejecutivo busca compensar la debilidad de la recaudación directa con impuestos indirectos, más fáciles de cobrar pero regresivos.

El debate revela una tensión estructural. Siete de cada diez soles del presupuesto público se destinan a gasto corriente y la base tributaria no crece. En ese escenario, cualquier incremento del ISC recae sobre los pocos contribuyentes formales y sobre miles de pequeños negocios que operan con márgenes mínimos. La presión adicional empuja a muchos a considerar la informalidad como mecanismo de supervivencia, debilitando aún más la capacidad del Estado para recaudar de manera sostenible.

La discusión ocurre en un momento particular. El consumo de bebidas alcohólicas suele aumentar durante el mundial de fútbol. Ecuador adoptó una estrategia opuesta y redujo temporalmente el ISC a 0% para cervezas artesanales e industriales durante junio y julio. La medida alivió el gasto del consumidor y fortaleció a bodegas, restaurantes y hoteles en semanas de alta demanda. Mientras tanto, el Perú evalúa un incremento que afectaría a sectores intensivos en empleo y a negocios que dependen de estabilidad regulatoria para operar.

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