Lamentablemente, la marcha denominada “Toma de Lima” provocó que decenas de policías y manifestantes resultaran heridos y que el ornato y asfalto del centro de la ciudad se vean seriamente afectados. Sin lugar a dudas, una movilización que fomenta violencia, pero no soluciones ni propuestas

Violentas protestas y actos vandálicos se cobraron la vida de 55 personas desde diciembre de 2022. Foto: La República

El pasado jueves 19 de enero se llevó a cabo la marcha denominada “Toma de Lima” o “Marcha de los 4 suyos”. Esta movilización fue organizada por pequeños grupos que exigen la liberación de Pedro Castillo, la renuncia de Dina Boluarte, el cierre del Congreso, adelanto de elecciones al 2023 y la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

Pese a que todos los peruanos tenemos derecho a protestar pacíficamente, tal y como lo indica la Constitución Política del Perú en el artículo 2 inciso 12, cabe resaltar que estas movilizaciones nunca fueron pacíficas y, por el contrario, se cobraron la vida de 55 peruanos y provocaron severos daños en la propiedad pública y privada.

Si bien estas violentas protestas y actos vandálicos se desataron en diferentes regiones del país, los manifestantes decidieron acudir a la capital para ser escuchados por el Ejecutivo y Legislativo. No obstante, su estrategia no dio resultado debido a los innumerables daños causados.

Recordemos que estos protestantes son los responsables del incendio de comisarías y sedes judiciales y del Ministerio Público y de la toma de los aeropuertos en Puno, Cusco y Arequipa. Asimismo, son quienes retuvieron contra su voluntad a un policía en La Joya, Arequipa, luego de atacar la comisaría ubicada en El Triunfo. 

Esto solo demuestra cómo sus protestas comienzan a perder legitimidad, debido a que decenas de peruanos se han visto seriamente afectados por estas movilizaciones. Es importante mencionar que la economía peruana se encuentra en riesgo por los estragos causados por las marchas desde diciembre de 2022, lo cual perjudica a los emprendedores locales y a las pequeñas y medianas empresas.

Lamentablemente, estas protestas solo han logrado que la violencia y caos se apodere de la calles. Sus organizadores y representantes no han propuesto una solución ante el desorden y daños provocados durante los últimos 47 días. Además, nadie ha sido capaz de reconocer que manifestarse de esta forma no es correcto y que, por el contrario, perjudica a todos la población

Entonces, ¿las marchas y actos vandálicos continuarán perturbando al país? ¿Las pequeñas y medianas empresas quebrarán al no generar ingresos por la poca afluencia de turistas? ¿Los peruanos seguiremos viéndonos afectados por el alza de precios provocada por los bloqueos de carreteras?. Esperemos que este panorama mejore pronto.

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