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Castillo prioriza a rondas campesinas que a la Policía: entrega 15 camionetas y 45 motos “para seguridad ciudadana”

Mientras miles de peruanos sufren el incremento de la inseguridad ciudadana, el presidente prefirió entregarle vehículos a los ronderos que a la Policía, que se encarga de combatir el crimen en todas las instancias. “Junto a sus prefectos y subprefectos los quiere convertir en su milicia al mismo estilo cubano”, sostuvo Patricia Juárez tras conocerse del hecho.

No da risa. Castillo le da más presencia a las rondas campesinas.

No es coincidencia que Pedro Castillo, desde que inició su gobierno, le haya abierto el camino a las rondas campesinas para que tengan mayor injerencia en diversas regiones y puedan, de cierta manera, servirle de respaldo político ante la serie de investigaciones que existen en su contra.

El gesto más reciente del presidente para congraciarse con las rondas es la entrega de 15 camionetas 4×4, 45 motos y tres lanchas rápidas a las rondas campesinas de San Martín como parte del proyecto de mejoramiento del servicio de seguridad ciudadana, en vez de reforzar a los miembros de la Policía Nacional del Perú que tiene serias necesidades para proteger a los peruanos y que se enfrentan día a día contra la delincuencia. Cabe recordar que en el marco de dicho proyecto, se destinará S/23 millones hasta el 2023.

Durante su presentación, el presidente dijo sentirse identificado con las rondas campesinas y expresó su voluntad de “frenar la corrupción”. Además, días después de recibir el apoyo de Marino Flores, rondero cajamarquino en la marcha Toma de Lima, el presidente convocó a las rondas a un evento nacional supuestamente con la finalidad de combatir la inseguridad. Cabe mencionar que Flores fue uno de los principales incitadores del cierre del Congreso.

Castillo y gobernador de San Martín, Pedro Bogarín, encabezaron la actividad.

Esta decisión generó la critica de diversos especialistas en seguridad y también desde el Congreso debido que incluso podría considerarse como un clientelismo. “El gobierno de Castillo prefiere entregar camionetas a las rondas campesinas, pero no a la Policía. En parte se justifica, porque la PNP lucha contra todo tipo de criminalidad, especialmente contra el terrorismo. Eso no le conviene a este gobierno”, dijo el especialista en terrorismo, Pedro Yaranga.

En tanto, desde el Congreso, la parlamentaria Patricia Juárez de Fuerza Popular afirmó que la entrega de los vehículos es una clara evidencia de clientelismo. “Junto a sus prefectos y subprefectos los quiere convertir en su milicia al mismo estilo cubano. El ministro del Interior, Willy Huerta, debe ser censurado”, sostuvo.

Castillo, desde la campaña electoral, se identificó como rondero de Chota, Cajamarca. Ello le valió el apoyo de una facción radical de los ronderos del país quienes vinieron a Lima a respaldar su gestión. Durante ese recorrido en Lima atacaron a la prensa.

Ya en el poder, Castillo decidió, en junio de este año, reconocer a las rondas campesinas dentro de los comités de autodefensa y desarrollo rural (CAD) incorporándolos en el sistema de seguridad ciudadana. Esta norma le da una serie de atribuciones a estas organizaciones para ejercer el control del orden social junto a la Policía Nacional y Fuerzas Armadas (FFAA).

Esta decisión fue cuestionada ya que le abre las puertas a la formación de milicias ciudadanas, que suelen instaurarse en regímenes dictatoriales, de derecha o izquierda, como mecanismos de control y represión ciudadano, como sucede en Venezuela, con los colectivos chavistas, por ejemplo.

Ronderos llegaron a Lima a punta de machete para apoyar a Pedro Castillo.

Tras ser empoderadas por el presidente Castillo ocurrieron una serie de hechos que generó la preocupación de la población. Primero fue el secuestro de periodistas por parte de ronderos de Cajamarca y la tortura que recibieron varias mujeres por rondas campesinas de La Libertad. A pesar de la gravedad de los hechos, los ronderos implicados se mantienen impunes.

Esta situación ya lo advertía el exviceministro del Interior, Ricardo Váldez. “Desde los primeros días del gobierno, Castillo prometió a los ronderos darles algo que era inviable e inconstitucional pues el orden interno está a cargo de la Policía, no de ellos. Pretender darles otra categoría o usarlos como lo hizo Bellido (primer premier del gobierno) como escolta junto a la Policía”. “Es un uso demagógico de los ronderos, es un uso político para manipular y darles un rol que nunca tuvieron. Algo así como una fuerza parapolicial”, dijo a Vigilante.pe.

Cabe recordar que el artículo 149 de la Constitución le permite a las rondas campesinas “ejercer las funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial de conformidad con el derecho consuetudinario, siempre que no violen los derechos fundamentales de la persona”. Sin embargo, tras conocerse la serie de irregularidades que se cometen al amparo de dicho artículo, el presidente de la Comisión Especial de Seguridad Ciudadana, Alfredo Azurín, anunció que se analizará la modificatoria del mencionado artículo constitucional, con la finalidad de evitar que las rondas vuelvan a perpetrar dichos delitos.

“Las rondas cumplieron un rol importante en la lucha contra el terrorismo, y se enfocaron en ello, pero estamos en una época distinta. Considero que debe haber ajustes a ese artículo. Entiendo la labor de las rondas campesinas, pero que esto no se degenere. Lo que ha pasado con las mujeres secuestradas es absurdo. No estamos en la época medieval. Debemos marcar una posición y que se condene a las personas que ha violado el derechos de las otras personas”, remarcó. A pesar de su declaración, hasta el momento poco o nada se avanzó sobre el caso.

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