Turismo peruano se recupera con dificultad por déficit en infraestructura y seguridad


En 2025, el turismo peruano muestra signos de recuperación tras la pandemia, aunque los avances aún no logran alcanzar los niveles récord de 2019 (con 4.4 millones de turistas internacionales). El incremento en llegadas internacionales revela un escenario prometedor, pero también desnuda brechas que apuntan directamente a las limitaciones del Estado en infraestructura, seguridad y promoción.
Vigilante.pe exploró las cifras en el sector, el potencial promocional de regiones como Piura, La Libertad, Cajamarca, Ica, Amazonas, Arequipa, Cusco, Puno, Tacna, Áncash, San Martín y Lambayeque, y los desafíos pendientes.
Según cifras del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, entre enero y marzo de 2025 ingresaron al país 795,967 turistas internacionales, un 3.6% más que en el mismo periodo de 2024. Sin embargo, esta cifra apenas representa el 72.2% del nivel alcanzado antes de la pandemia. Hasta julio, el acumulado ascendió a 1.95 millones de visitantes, lo que pone en duda que se logre la meta de 4.4 millones al cierre del año, cifra que coincide con el récord de 2019.
Los números muestran un repunte, pero no un despegue. En 2024, los atractivos turísticos registraron 14.1 millones de visitas, 33.2% más que en 2023, aunque 15 departamentos seguían por debajo de sus niveles de 2019. La tendencia se mantiene en 2025. El turismo aporta alrededor del 3% al PBI, por debajo del 3.9% previo a la pandemia, lo que confirma que la recuperación aún es parcial y dependiente de factores estructurales no resueltos.
Regiones en foco, un potencial diverso aún desaprovechado
Las regiones reflejan con nitidez esta desigualdad. Cusco, epicentro del turismo andino, mantiene a Machu Picchu como atractivo central con 191,351 visitantes en los dos primeros meses de 2025, un alza de 16.7% respecto a 2024, pero todavía 4.9% menos que en 2019. En contraste, sitios como Saqsayhuaman y Ollantaytambo ya superaron sus cifras prepandemia, mostrando que el potencial está presente cuando existen condiciones de acceso y promoción.
Ica, con la Reserva Nacional de Paracas, registró un crecimiento del 31.6% en 2024 frente a 2023, consolidándose como destino de turismo de naturaleza y aventura. Arequipa logró superar en 12.5% el flujo global de visitantes respecto a 2019, aunque la llegada de extranjeros se estancó por falta de conectividad aérea. Amazonas y San Martín, con atractivos como Kuélap y la selva virgen, muestran gran potencial para el ecoturismo, pero se ven frenados por infraestructura vial precaria y limitada promoción internacional.
La lista de regiones con oportunidades desaprovechadas es extensa: Piura con sus playas, Lambayeque y La Libertad con Chan Chan, Cajamarca con sus termas, Áncash con el Huascarán, y Puno con el Lago Titicaca. Todas ellas podrían convertirse en polos de desarrollo turístico y económico, pero requieren un Estado que invierta en seguridad, aeropuertos y campañas de posicionamiento.

Barreras estatales que detienen la recuperación del turismo
Los expertos apuntan a ineficiencias crónicas. El Programa Multianual de Inversiones 2026-2028 prevé mejoras, pero los retrasos en aeropuertos estratégicos como los de Cusco y Arequipa limitan la conectividad internacional. La inseguridad ciudadana sigue siendo una alerta en informes internacionales, lo que desincentiva a potenciales visitantes. Además, la concentración de turistas en mercados emisores como Chile, que hoy aporta un 39.1% menos que en 2019, evidencia la falta de diversificación de origen de visitantes.
Proyecciones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) anticipan que la región podría alcanzar un récord histórico en 2025 con 372 mil millones de dólares al PBI, pero solo si países como Perú corrigen a tiempo sus debilidades estructurales. De lo contrario, el país corre el riesgo de prolongar una recuperación incompleta, perdiendo competitividad frente a destinos vecinos como Colombia o Ecuador.
El turismo en 2025 representa un punto de quiebre. Con decisiones estratégicas en seguridad, infraestructura y alianzas público-privadas, Perú podría no solo recuperar los niveles de 2019, sino superarlos. Pero el tiempo y la capacidad de gestión estatal serán los factores determinantes para que el país aproveche su vasto potencial cultural y natural.