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Blanca Arellano, un caso que podría revelar la existencia de una red de tráfico de órganos

En Perú, más de 7 mil personas se encuentran a la espera de un órgano para sobrevivir. Sin embargo, solo el 13% de los connacionales se encuentra dispuesto a donar, según la Reniec. En un país en donde existe una alta demanda de órganos y una escasa oferta de donadores no resulta extraño que se cuestione e investigue a Juan Villafuerte, pareja sentimental y presunto responsable del feminicidio de Blanca Arellano, quien habría sido víctima del tráfico de órganos.

De cara a las investigaciones sobre el caso de Blanca Arellano, ciudadana mexicana que habría sido víctima del tráfico ilegal de órganos, es importante reconocer la posibilidad de la existencia de una presunta red de tráfico de órganos que opera desde la clandestinidad en nuestro país. 

Si bien muchos aseguran que esta práctica es un mito y niegan tajantemente su existencia, las cifras a lo largo de los años evidencian una realidad que, aparentemente, nuestras autoridades prefieren no ver.

En 2012, el doctor José Ramón Núñez, responsable del programa de trasplantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señaló que al menos el 10% de órganos trasplantados a nivel mundial podrían provenir de esta práctica ilícita. 

De acuerdo a lo señalado por el experto, si para 2011 alrededor de 112,631 órganos fueron adecuadamente trasplantados, aproximadamente 11,263 trasplantes provenían del tráfico de órganos. Si trasladamos esta cifra a la actualidad y consideramos que en 2020 se trasplantaron 129,681 tejidos de diversos tipos a nivel mundial, casi 13 mil órganos no fueron donados voluntariamente. 

En 2022, solo en Perú 7,121 personas atendidas por el sistema público de salud esperan la donación de un órgano para poder sobrevivir. Sin embargo, según el reporte del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil, solo el 13% de los connacionales está dispuesto a ser un donador. Esto quiere decir que solo existen 2 donadores por cada millón habitantes, según información de EsSalud.

Durante 2020, en Perú se practicaron 205 trasplantes, mientras que, en 2021, 283. Hasta abril de este año, solo 126 órganos fueron trasplantados satisfactoriamente.

Cifras que evidencian una realidad que nadie quiere ver

Ante una alta demanda y la escasez de donadores no parece extraño pensar que sí existe una red de tráfico de órganos que opera desde la clandestinidad en nuestro país. Pese a ello, en múltiples oportunidades, diversas autoridades han descartado esta posibilidad amparándose en la complejidad que implica conservar y trasladar estos tejidos.

Cabe señalar que, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), solo en 2019, la Policía Nacional del Perú registró 201 denuncias formales por trata de personas, mientras que el Sistema Reta recibió 121. En el caso del Ministerio Público, 1 mil 335 denuncias por el delito de trata de personas fueron recibidas en 2018. 

Tras observar el alto número de personas desaparecidas a nivel nacional, no es ninguna novedad reconocer que cabe la posibilidad de que existan mafias encuentren diversos mecanismos que se adecuen a sus prácticas ilícitas. Si bien los datos refieren a la trata ilegal de personas, muchos de estos casos nunca fueron esclarecidos y es imposible reconocer si alguna de estas personas terminó siendo víctima del comercio y trasplante ilegal de órganos.

Por este motivo, la Ley N°28189 señala que las personas partícipes de este tipo de organizaciones pueden llegar a recibir una pena de 6 años por el tráfico ilegal de órganos, mientras que los profesionales médicos que trasplanten estos tejidos de manera clandestina podrían recibir una pena privativa de libertad por hasta 8 años.A la fecha, el caso de Blanca Arellano aún no se ha esclarecido y, por el contrario, existen múltiples interrogantes en relación a lo que pudo haber ocurrido tras su desaparición. Cabe señalar que la Fiscalía dispuso una orden de detención preliminar por 72 horas contra Juan Pablo Villafuerte, pareja sentimental de la ciudadana extranjera, por ser el principal sospechoso. Es importante precisar que viene siendo investigado por los delitos de feminicidio, tráfico de órganos y trata de personas.

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