El mensaje del presidente Castillo ante el Congreso no solo fue decepcionante sino estuvo repleto de frases vacías o falsas, como cuando habló de su “propósito de enmienda”, pero no dijo nada relevante sobre las evidencias de corrupción en su gobierno ni los graves cuestionamientos a varios de sus ministros.

Castillo se presentó el martes ante el Congreso para pronunciar un discurso (Imagen: Andina).

En medio de graves imputaciones en su contra y de un segundo proceso de vacancia en marcha, el presidente Pedro Castillo acudió al Congreso, como lo había solicitado él mismo, a leer un discurso que parecía redactado para Fiestas Patrias, en el que hubo muy poca autocrítica y un listado de promesas que evidencian que el mandatario no es consciente de su delicada situación ni de los problemas que atraviesa el país.

En poco más de una hora de discurso, que tenía además párrafos enteros copiados del mensaje que dio el premier Aníbal Torres hace unas semanas, el presidente no dijo nada relevante sobre las evidencias de corrupción en su gestión y menos sobre las abultadas y documentadas denuncias de nombramientos de ministros y altos funcionarios del Estado con graves acusaciones y antecedentes.

Castillo tampoco explicó cómo piensa lograr esa larga lista de promesas si no nombra personas idóneas en el Estado, con experiencia y capacidad de gestión, porque lo que hemos visto en estos casi 8 meses es todo lo contrario, salvo poquísimas excepciones.

No hubo “sorpresas” como el mismo premier Torres se encargó de alentar días antes y como se rumoreaba con insistencia hasta poco antes de la presentación del presidente en el Congreso, pero sí muchas frases vacías que se estrellan con la realidad y los hechos.

Veamos. El presidente habló de “propósito de enmienda” como si en siete meses no hubiera tenido cuatro gabinetes ministeriales, cada uno peor que el otro. “Debo reconocer los errores y desaciertos que hemos cometido”, dijo.

Y agregó: “Reconozco que hay situaciones que ameritan corregirse y ya lo estamos haciendo”. Pero la realidad señala que ahí están, firmes, los ministros de Salud, Hernán Condori; el de Agricultura, Óscar Zea; o el de Justicia, Ángel Ydelfonso, sobre los que pesan serios cuestionamientos; solo por citar algunos y no mencionar al premier Aníbal Torres, porque eso implicaría nombrar otro gabinete más. 

Ahí siguen también haciendo de las suyas los sobrinos del presidente, que registran hasta 50 ingresos a Palacio durante el gobierno de su tío, sin que ocupen cargos públicos. Fray Vásquez Castillo, Gian Marco Castillo Gómez, Rudbel Oblitas Parede y Jaime Vásquez Castillo han sido señalados de ser “la llave que abre la puerta de acceso” para hacer negocios con el Estado.

“En todas mis declaraciones hemos dicho siempre la verdad, y la verdad es que hemos sido, somos y seremos respetuosos de la institucionalidad”, remarcó, pero la realidad nos dice que el Consejo Privado Anticorrupción detectó más de 100 designaciones o nombramientos indebidos, con personas que no cumplían los criterios mínimos de idoneidad; sin contar los despidos arbitrarios de funcionarios como el procurador Daniel Soria o la jefa del INPE Susana Silva.

Hemos creado la unidad de delitos ambientales”, aseguró el presidente, pero lo cierto es que la Unidad Funcional de Delitos Ambientales (UNIDA) se creó en marzo del 2021, es decir, durante el gobierno de Francisco Sagasti, tal como lo prueba esta resolución ministerial.

“La Policía Nacional del Perú continuará con estrategias de Inteligencia”, mencionó Castillo en otro momento de su discurso, pero los hechos dicen que el último fin de semana el jefe de Inteligencia del Ministerio del Interior (Mininter), Luis Flores, un oficial de reconocida trayectoria y respetado en la instirtución, fue destituido y pasado a retiro por el titular del sector, Alfonso Chávarry, y lo reemplazó por Roger Arista, quen fue jefe policial de Junín, la región donde se enquistaron ‘Los dinámicos del centro’ y ‘Los tiranos del centro’, mafias vinculadas al partido de gobierno, Perú Libre. Para más señas, los cabecillas de estas organizaciones criminales están prófugos.

El presidente además mencionó que uno de sus logros ha sido la vacunación contra la COVID-19, que si bien ha cumplido sus objetivos hasta ahora, fue en gran parte porque se mantuvo al equipo que inició el proceso en enero del 2021. Hoy ya no queda casi ninguno de esos profesionales capaces y comprometidos, básicamente porque nombró en el Minsa a un personaje cuestionado como Hernán Condori, que no ofrece ninguna garantía para que puedan hacer su trabajo.

Castillo también dijo que el crecimiento económico de 13,3% en 2021 es uno sus logros, pero lo cierto es que se trata de un efecto estadístico producto del desplome de la producción nacional en el 2020; además ese rebote se dio, sobre todo, durante el primer semestre del 2021, porque lo que predominó luego de que asumió el poder fue el caos y la incertidumbre. Tampoco mencionó que el INEI acaba de reportar que la tasa de empleo informal es de 76,8%, cuatro puntos más que en el 2019.

Además, el mandatario no explicó que ese crecimiento del que se ufana no ha sido suficiente para revertir la situación de seis regiones de país, cuyos PBI aún no alcanzan los niveles prepandemia: Madre de Dios (-18,1%), Apurímac (-8,4%), Cusco (-6,8%), Arequipa (-4,9%), Tumbes (-4,8%) y Pasco (-4,2%).

En suma, fue un mensaje con sabor a 28 de julio que pareciera que Pedro Castillo quiso adelantar por si no le alcanza el tiempo. Y como para atenuar la decepción, desde Palacio el premier Aníbal Torres afirmó a periodistas que a “último minuto” el presidente decidió no plantear el adelanto de elecciones generales, como estaba incluido en su discurso original. ¿Y por qué no lo hizo? Según contó el jefe del gabinete, el mismo mandatario le confesó que quería hacer un “último intento” de “concertación” con el Congreso.

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