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Carlos Canales y la polémica por agresión física contra vendedora informal

En menos de un año de gestión, el alcalde de Miraflores, Carlos Canales, sus fiscalizadores y sus serenos protagonizaron múltiples maltratos y abusos contra comerciantes, negocios y hasta contra los vecinos del distrito que salen a practicar deporte al aire libre.
Redacción Vigilante Publicado 6:33 pm, 21 Noviembre, 2023

El último abuso registrado fue el que protagonizó un sereno miraflorino en una violenta intervención contra Auria Bonifacio Cusi, una humilde vendedora de desayunos, quien el 11 de noviembre se encontraba en la cuadra 6 de la avenida Vasco Núñez de Balboa ofreciendo sus productos, trabajo con el cual paga la educación de sus hijos.

Al promediar las 6 a.m., un trabajador municipal de Miraflores, identificado como Carlos Fernández Gutiérrez, la intervino de forma repentina, forcejeó con ella para arrebatarle una bolsa llena de panes y luego salió corriendo como si se tratara de un ladrón perpetrando un robo. La comerciante resultó con lesiones en sus manos y uñas. Todo fue registrado en video por un taxista que se encontraba en la zona.

Según el abogado penalista, Javier Aguirre, el uso de violencia en las intervenciones municipales contra vendedores ambulantes, así como el arrebato de pertenencias y productos, constituye una figura de abuso de autoridad, ya que antes debe presentarse avisos de retiro o desalojo a las personas que realizan el comercio ambulatorio y no ejercer la fuerza contra las personas intervenidas. Es decir, las autoridades pueden prevenir y combatir el comercio informal, pero de la manera correcta, no con arrogancia o violencia.

Las declaraciones al respecto del alcalde de Miraflores, Carlos Canales, fueron bastante polémicas: “Pero puede vender en otros distritos, más cercanos a su casa”, evidenciando con esta frase 2 cosas: primero, que no le importa el cumplimiento de la ley en general, dado que en otros distritos sí estaría bien que exista comercio informal; y segundo, una actitud discriminatoria de facto, al recomendarle a la señora que se vaya a un distrito más cerca de su casa.

Los abusos son sistémicos y no hay señal de arrepentimiento

Pero los abusos y la discriminación en este distrito son ya incontables. En esa misma semana, Ana María Villanueva, vendedora ambulante de desayunos, denunció que, de manera sorpresiva, un grupo de fiscalizadores bajaron de un camión y la persiguieron para quitarle sus productos y materiales de trabajo. Indicó, en una radio local, que los trabajadores municipales la jalaron del brazo, la arrastraron y golpearon hasta arrebatarle todas sus cosas.

El mismo asombro ante una repentina intervención municipal, fue expresado hace algún tiempo por un grupo de vecinos miraflorinos que practicaba yoga en el malecón de Miraflores y a quienes un sereno de su municipio los invitó a retirarse alegando que no pueden realizar ejercicios en esa zona. En este sentido, la Ley de Gestión y Protección de los Espacios Públicos, Ley 31199, establece en su artículo 10 que, si bien el municipio tiene la facultad de otorgar uso a los espacios públicos, estos no pueden ser desnaturalizados ni se debe restringir su libre acceso o disfrute.

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