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Tercera toma de Lima: ¿Cuánto podría perder el Perú por nuevas paralizaciones?

Las anteriores marchas violentas provocaron que sectores como turismo y producción registren un descenso significativo en regiones como Puno y Cusco. Ahora, a pesar que poco a poco se recupera la economía, se convoca a una tercera "Toma de Lima".
Paula Riolo Publicado 12:37 pm, 16 Julio, 2023

Las manifestaciones que se generaron a raíz de la vacancia del ex presidente Pedro Castillo en diciembre del año pasado dejaron graves estragos en la economía nacional. Además de cobrarse la vida de 60 personas, la ola de protestas dejó pérdidas de más de S/ 2600 millones de soles, de acuerdo a lo que informó el Ministerio de Economía a fines de febrero de este año. Los sectores que más sufrieron fueron producción y turismo, que se vieron afectados por las tomas de carreteras y cierres de aeropuertos. En ese sentido, resulta inconcebible que hayan grupos de izquierda motivando nuevas movilizaciones.

Álex Contreras, ministro de Economía, reveló que el costo a nivel nacional de las protestas fue de S/1.820 millones en enero y de S/800 millones, donde el impacto se sintió de forma significativa en regiones, sobretodo las ubicadas en la región macrosur de nuestro país.

Turismo en jaque

El sector turismo perdió, a nivel nacional, aproximadamente 600 millones de dólares, de acuerdo a lo revelado por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo. Su titular, Luis Helguero, confirmó esta cifra de la mano del BCR el pasado 16 de febrero, sin embargo, las pérdidas continuaron de forma indirecta. Adicionalmente, de acuerdo con los gremios de empresas de transporte aéreo y hoteles, el porcentaje de ocupación diaria de los hoteles en Arequipa, Cusco y Puno en un 70%, y se cancelaron al rededor de 525 vuelos internacionales y domésticos.

Puno perdió al rededor de S/450 millones diarios, según cifras de la Cámara de Comercio y la Producción de la región. Para los puneños, febrero es un mes de alto flujo turístico tanto nacional como internacional debido a la festividad de la Virgen de la Candelaria, por lo que la cancelación de las actividades celebratorias programadas para el 12, 13 y 14 de febrero desestabilizaron a la región con pérdidas de S/230 millones.

Por otro lado, Cusco perdió al rededor de 300 millones de dólares, tal y como lo comunicó John Gonzales, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cusco.

Entre enero y agosto de 2019, Cusco recibió la visita de 2 millones 971 mil 128 turistas, hecho que impulsó la economía regional y, por supuesto, maximizó las oportunidades de trabajo. No obstante, hasta julio de 2022, el extitular del Ministerio de Comercio y Turismo, Roberto Sánchez, aseguró que dicho departamento sólo había recibido a aproximadamente 800 mil turistas, y luego de la insegura situación en la región, se cancelaron el 80% de las reservas de paquetes turísticos hasta abril.

Producción a la baja

La Sociedad Nacional de Industrias (SNI) informó que, la producción perdió, a nivel nacional, más de S/ 3,200 millones entre los meses de enero y febrero, siendo la agricultura el sector más afectado, con casi S/ 1000 millones. Lamentablemente, las protestas causaron pérdidas de tierra de cultivos, así como de productos que tuvieron que ser desechados debido a que los bloqueos de vías no permitían el transporte de alimentos.

Recordemos, por ejemplo, que en Arequipa se perdieron un promedio de 400 000 litros de leche por no poder transportarla. Según explicaron los propios ganaderos, la paralización de actividades económicas generó que no tengan acceso a insumos para alimentar a sus vacas, lo que en consecuencia los paralizó

¿Toma de Lima?

De darse una nueva ola de manifestaciones, el costo monetario de ello podría llegar a igualar y hasta superarlas cifras expuestas. Luego de tres meses de reactivación, el Perú comenzó a recuperar los ingresos que se perdieron, como el éxito que se vió en Cusco con la fiesta del Inti Raymi. La celebración alcanzó un impacto económico de S/ 33 millones, y generó oportunidades de empleo para más de 10 mil cusqueños.

En este sentido, resulta inaudito que se interrumpa el proceso de reactivación por las marchas violentas que preteden organizar grupos sindicalistas de izquierda, que solo traerían consecuencias graves para sus regiones. Recordemos que son las actividades productivas las que mueven la economía departamental. Si estas son afectadas por actos vandálicos provocados por manifestantes violentos, será imposible que regiones como Cusco, Apurímac o Puno puedan recuperarse a nivel social y económico.

Paula Riolo Periodista y redactora

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