Fecha: 13 Abril, 2024 Tipo de cambio : s/ 3.698

El Congreso es tu espejo, por José Ignacio Beteta

¿Por qué el Congreso es nuestro mejor reflejo? Cada vez que votamos por un congresista, votamos por lo que somos. Los 130 padres de la patria que hoy trabajan en la avenida Abancay, en Lima, son imagen y semejanza del peruano promedio, en cada una de las regiones del país.
Publicado 12:32 pm, 20 Junio, 2023

No es novedad para psicólogos y terapeutas que la persona con la que somos mas críticos, negativos e implacables en el juicio, es con aquella que tenemos más cerca: nosotros. Y por proyección, cuando vemos algo de nosotros en otras personas, lo criticamos y nos genera rechazo. Este nocivo mecanismo psicológico no es fácil de eliminar o debilitar. Al contrario, se proyecta fácilmente a otros ámbitos de la realidad.

Así, el Congreso de la República termina siendo nuestro saco de boxeo porque es nuestro mejor espejo, la suma de todos nuestros defectos. Es también la suma de nuestras virtudes, pero quizás esta sea una peor noticia, así que quedémonos con lo primero.

¿Por qué el Congreso es nuestro mejor reflejo? Cada vez que votamos por un congresista, votamos por lo que somos. Los 130 padres de la patria que hoy trabajan en la avenida Abancay, en Lima, son imagen y semejanza del peruano promedio, en cada una de las regiones del país.

Por ejemplo, Elvis Hernán Vergara Mendoza es un congresista de Acción Popular, que representa a Ucayali. Vergara es acusado de pertenecer al grupo criminal “Los Niños”, individuos comprados por Pedro Castillo para obedecer sus órdenes, blindarlo y a cambio ganar obras, proyectos y licitaciones para sus amigotes.

Vergara no está sentado en el Palacio Legislativo por culpa del Estado, el Congreso, la política, el destino o sabe Dios qué cosa… Vergara está sentado ahí porque la población de Ucayali lo eligió y tuvo este los suficientes votos para meterse en el Congreso. El Congreso no es el problema. El problema es la población de Ucayali. No son víctimas. Son verdugos. No son oprimidos. Son opresores. Sus votos nos clavaron un corrupto en el Estado. Así de sencillo. Nuestros hermanos ucayalinos son los responsables del poder que Vergara hoy tiene, y nadie más que ellos.

En la medida en que empecemos a ver la realidad de esta manera y no de forma convenida e indiferente, seremos ciudadanos más comprometidos y desarrollados. Nuestra inteligencia no debería tolerar que nos sintamos “víctimas” de los políticos cuando nosotros los pusimos ahí. Eso no lo acepta un cerebro saludable. Si aceptamos que cada político corrupto o perezoso que es elegido, está ahí debido a nuestro voto, y si entendiéramos las pérdidas económicas, sociales y humanas que nos genera mantenerlo, otra sería la historia.

Pero no… Hoy triunfa la narrativa de la izquierda, esa que nos quiere convencer de que la culpa nunca es nuestra y siempre hay alguien que nos debe algo, y que tenemos derechos pero no deberes, y que hay opresores y oprimidos, y que si eres de izquierda, eres de los buenos pero si eres de derecha, eres de los blancos opresores… Y pensando así, queridos lectores, nos quedaremos estancados varias décadas más.

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