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Proceso de adquisición y distribución de medicinas del sector público tambalea este 2022

Tras la publicación del estudio de Videnza Consultores, reconocemos que la logística de compra y distribución de medicamentos a nivel nacional no es óptima en ningún sentido. Esto se demuestra con el alto número de pacientes afiliados al Seguro Social y SIS que debe adquirir medicinas a través del sector privado y las múltiples deficiencias que presentan los centros médicos de atención de primer nivel

Con la llegada de la pandemia del coronavirus al país, una verdad que nadie quería aceptar se hizo evidente ante los ojos de todos: nuestro sistema de salud público era deficiente. Esto se debe a su insatisfactorio nivel de atención y al pésimo abastecimiento de recursos.

Un estudio de Videnza Consultores reveló que cerca del 90% de peruanos se encuentra afiliado a EsSalud y SIS. De esta cifra, al menos el 70% se retira de una consulta clínica con una receta en mano, la misma que es casi imposible de adquirir a través de las farmacias de los nosocomios.

Por este motivo, el 43% de peruanos afiliados a un seguro público compran medicamentos en boticas o farmacias privadas, pese a que el costo de estas medicinas resulte elevado para sus bolsillos. Cabe señalar que, debido a este grave problema, las personas en situación de vulnerabilidad gastaron hasta 4.5 veces más dinero en la pandemia que el resto de nuestros connacionales.

Pese a que se habla mucho de una presunta monopolización de la venta y distribución de medicamentos por parte del sector privado, es necesario mencionar que el Estado peruano es el que concentra el mayor porcentaje de farmacias a nivel nacional.

Sin embargo, un claro problema de desabastecimiento evidencia lo ineficiente que es el Ministerio de Salud para surtir de fármacos a sus pacientes en hospitales y postas médicas. Es necesario mencionar que solo 1 de cada 2 centros de salud de primer nivel de atención cuentan con un almacenamiento de medicinas superior al 80%.

¿Por qué sucede esto?

Para comprender a detalle por qué el Minsa no se abastece adecuadamente de medicinas y cómo esto afecta directamente a los ciudadanos, Vigilante.pe se comunicó con Inés Marrache, jefa institucional de la Asociación de Contribuyentes del Perú, para conversar respecto a los procesos de adquisición de fármacos y las estrategias que se podrían aplicar para revertir esta situación.

En primer lugar, Inés señala que lo revelado por Videnza no es nada nuevo, sino que, por el contrario, es un problema que venimos arrastrando desde hace varios años. Asimismo, afirma que esto radica en los tres principales pasos que sigue el Estado para permitir que nuestros connacionales reciban estas medicinas: compra de fármacos, almacenamiento y distribución a nivel nacional.

“Lamentablemente, hay problemas en todos los procesos. En la compra de medicamentos encontramos la corrupción, pero también la adquisición de altos volúmenes de medicinas esenciales a través de licitaciones públicas, las cuales pueden ser fácilmente saboteables”.

Asimismo, otro inconveniente al que se enfrenta el Estado es la compra de medicinas en base a información pasada, más no en proyecciones. Esto hace referencia en que el Minsa adquiere fármacos en relación al historial de procesos pasados, es decir, en base a lo que anteriormente más se necesitó a nivel nacional.

En el caso de la cadena de almacenamiento, Marrache reconoció la asistencia de la Contraloría al identificar un sobrestock o, en su defecto, desabastecimiento de fármacos en diferentes hospitales de mediano o alto nivel de complejidad de atención médica. 

Del mismo modo, el ente de control también demostró cómo algunos centros de salud no cuentan con la certificación adecuada para preservar las medicinas, hecho que revelaría un serio problema en el proceso previo a la distribución de fármacos.

Por último, la especialista señaló que el proceso de distribución de estos recursos no es óptimo. Primero, porque no se prioriza el acceso de los ciudadanos a estas medicinas y, sobre todo, por el bajo índice de medicinas con las que cuentan los centros de salud de primer nivel.

Tal y como señala Inés Marrache, “la cadena de atención debe empezar por  postas médicas, pero si una persona está por dar a luz debería acudir a un centro médico de mediana complejidad. Si necesita de una intervención quirúrgica debería acudir a un hospital grande. Sin embargo, eso no se cumple”.

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