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Óvalo Monitor: una obra en camino, propuesta desde el 2016

Redacción Vigilante Publicado 8:00 am, 10 Diciembre, 2021

Para el primer trimestre del 2022, el distrito de La Molina y parte de Surco contaran con una obra que según expertos sus beneficios solo serán a corto plazo. La idea de su construcción fue criticada por arquitectos desde el 2016, fecha en la que se planteo por primera vez.

En el 2019, la Municipalidad de Lima se hizo oficial la construcción del paso a desnivel del óvalo Monitor Huáscar, una obra vial de S/80 millones. Desde ese entonces, hasta la fecha, con un avance de más del 40%, el proyecto sigue teniendo críticas de parte de urbanistas y arquitectos. La obra se retomó a fines de febrero de este año. A inicios de noviembre se comunicó que se ha ejecutado uno de los dos estribos y 15 de las 21 columnas que tendrá el viaducto, así como un tramo de la losa elevada, desde la altura de la Av. Manuel Olguín hasta la Av. El Golf Los Incas.

En aquel entonces, la Empresa Municipal Administradora de Peaje de Lima (Emape), empresa adjunta al municipio anunció que tenían previsto que la obra se culmine a fines de diciembre de este año. Sin embargo, en junio pasado informaron que se estima que el proyecto vial será terminado en el primer trimestre del 2022.

“Hoy presentamos a toda la ciudadanía, y sobre todo a los vecinos de los distritos de La Molina y Surco, el inicio de la construcción del paso a desnivel en el óvalo Monitor Huáscar. Una obra muy esperada y que mejorará el tránsito vehicular en la intersección de las avenidas Javier Prado Este, Las Palmeras y El Golf Los Incas”, dijo Jorge Muñoz en febrero del 2021.

 

Detalles y expertos

La Municipalidad de Lima informó que también se habilitará la vía auxiliar de la Av. Javier Prado Este. En esta zona se ampliará el número de carriles en el extremo oeste del viaducto, evitando la congestión ocasionada por los buses que van con dirección al paradero del Trébol. Asimismo, se tendrá en cuenta barreras de seguridad, veredas, iluminación, semaforización, así como señalización.

Emape detalla que el óvalo Monitor, que inicialmente se valorizó en S/ 66.7 millones, tiene casi 2 km de extensión. 870 m, de estos conformarán un viaducto, y apunta a reducir en un 85% la carga vehicular en este espacio ubicado entre La Molina y Surco. Además, contribuirá a optimizar la circulación de las 30 mil unidades que pasan diariamente por esta zona.

Sin embargo, una de las críticas más frecuentes es si verdaderamente será viable a largo plazo. El ingeniero de tránsito David Fairlie explicó a El Comercio que debido al tiempo que demora en realizarse una obra vial de esa magnitud, las cifras estimadas en relación al alivio de carga vehicular ya están desfasadas. Dos años antes, Fairlie resaltó que su construcción solo trasladaría la congestión vehicular a las vías cercanas.

Por su parte, el urbanista Alejandro Ochoa, indicó a un medio que la tendencia de hacer pasos a desnivel es parte de una mirada que prioriza el espacio para el automóvil y deja en una situación de vulnerabilidad al resto de medios de transporte.

Obra pendiente desde el 2016

En marzo del 2016, el perfil del proyecto del óvalo Monitor fue aprobado por la Oficina de Programación e Inversión (OPI) de la Municipalidad de Lima. Sin embargo, Emape suspendió la convocatoria para estudios de factibilidad debido a que fue la recomendación del Consorcio Javier Prado.

Al respecto, el entonces  alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, declaró que no se podía tocar el óvalo Monitor y la avenida Javier Prado sin todas las empresas que forma parte del consorcio.

Por aquel entonces el portal web del Colegio de Arquitectos realizó un artículo con opiniones de un especialista en transporte, Fernando Tarquino y un experto en infraestructura vial, Miguel Torres. Ambos coincidieron en destacar que es una solución a corto plazo. Ideas similares a las que tienen los especialistas en la actualidad. 

“La gente compra autos todos los años. ¿Cuándo el ‘by-pass’ se llene qué harán? ¿Uno subterráneo por S/250 millones?”, precisó Torres. En el caso de Tarquino, la solución más práctica era hacer vías subterráneas y disponer olas verdes en la calles para agilizar el paso de los transportistas. 

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