Fecha: 9 abril, 2026 Tipo de cambio : s/ 3.389

El antisistema, por Camila Costa

"Para muchos ciudadanos, no se trata de una ideología estructurada, sino de una emoción: rechazo. Rechazo a la “casta política”, al llamado “pacto mafioso”, a los “políticos de siempre”".
Redacción Vigilante Publicado 3:56 pm, 9 abril, 2026

En el Perú, las figuras políticas suben y caen con una velocidad que desconcierta. Hoy encabezan encuestas; mañana, desaparecen. Casos como Ricardo Belmont, Carlos Álvarez o Jorge Nieto Montesinos reflejan un patrón más profundo que simples candidaturas individuales: la existencia de un espacio político altamente demandado, el del “antisistema”.

Pero, ¿qué significa realmente ser “antisistema” en el Perú?

Para muchos ciudadanos, no se trata de una ideología estructurada, sino de una emoción: rechazo. Rechazo a la “casta política”, al llamado “pacto mafioso”, a los “políticos de siempre”. El candidato antisistema es, en esencia, aquel que logra posicionarse como alguien fuera de ese círculo. No importa tanto si lo es en la práctica; importa que lo parezca.

Ahí está la paradoja. Muchos de los que intentan capturar ese espacio no son nuevos y han estado bajo la mamadera del Estado años. Belmont ha sido alcalde, congresista y candidato en múltiples ocasiones. Nieto ha transitado por distintos gobiernos durante décadas. Incluso figuras que sí vienen de fuera de la política, como Álvarez, capitalizan su “limpieza” frente al sistema, pero enfrentan otras limitaciones: falta de estructura, de equipo o de preparación técnica.

Aun así, el espacio existe. Y el que logra ocuparlo, crece.

El problema es que hoy ese posicionamiento ya no se construye en meses de campaña ni en debates programáticos. Se define en segundos. Literalmente. El votante promedio está expuesto a política en clips de TikTok de pocos segundos, donde no hay espacio para propuestas complejas ni discusiones ideológicas. Lo que sí hay es espacio para emociones rápidas: indignación, hartazgo, frustración.

En ese contexto, el “antisistema” no es un plan de gobierno. Es un sentimiento que se activa.

Y mientras la política siga respondiendo más a estímulos emocionales inmediatos que a propuestas de largo plazo, seguiremos viendo candidatos que suben como espuma… y caen con la misma rapidez. Ahora queda ver quien «agarra» en este espacio en estos últimos días previos a elecciones.

COMPARTIR NOTICIA

MÁS SOBRE