Fecha: 1 abril, 2026 Tipo de cambio : s/ 3.486

Solo 17% confía en las elecciones: el síntoma más claro de un sistema político agotado

La ciudadanía aún respalda la democracia, pero rechaza la versión que le ofrece la política actual: desconfianza, corrupción y ausencia de reformas explican el agotamiento del sistema.
Redacción Vigilante Publicado 3:52 pm, 1 abril, 2026

Apenas el 17% de ciudadanos confía en el proceso electoral, una señal del profundo desgaste institucional que registra el Barómetro de las Américas. Aunque la mayoría aún prefiere la democracia, la satisfacción con su funcionamiento es mínima y la demanda de reformas es casi unánime. El estudio revela un sistema político debilitado y una ciudadanía que observa el próximo ciclo electoral con escepticismo creciente.

Un apoyo a la democracia que no se traduce en satisfacción

El estudio, basado en una encuesta nacional realizada por el Instituto de Estudios Peruanos, muestra una paradoja que se repite en el país desde hace años. Aunque el 50% de peruanos afirma preferir la democracia como forma de gobierno, solo el 18% está satisfecho con su funcionamiento. La brecha entre el ideal democrático y su práctica cotidiana se ha ampliado, alimentada por la inestabilidad política, la ausencia de reformas y la incapacidad del Estado para ofrecer servicios básicos de calidad.

El 93% de la población considera que el sistema político necesita cambios profundos o totales. No se trata de ajustes marginales: dos tercios piden reformas significativas y más de una cuarta parte plantea reemplazar el sistema por completo. La demanda de transformación es transversal y refleja un desgaste acumulado durante años de crisis.

Una clase política sin legitimidad pero con reglas que aún se reconocen

La desconfianza hacia las elecciones se produce en un contexto especialmente sensible: un nuevo proceso electoral en marcha. Aun así, el 82% de ciudadanos sostiene que los resultados deben respetarse, independientemente de quién gane. La ciudadanía distingue entre la debilidad de las instituciones y la necesidad de preservar un mínimo de orden democrático.

La percepción sobre los actores políticos es contundente. El 82% de peruanos considera que los políticos son corruptos y el 76% cree que mantienen vínculos con organizaciones criminales. La crisis de representación no es un fenómeno reciente, pero el Barómetro confirma que ha alcanzado niveles estructurales. La distancia entre ciudadanía y clase política es hoy más amplia que en cualquier otro momento de las últimas dos décadas.

Un giro en la visión del rol del Estado

El Barómetro también registra un cambio sostenido en la percepción económica. Solo el 36% respalda que el Estado sea dueño de empresas estratégicas, una caída de casi 20 puntos respecto a 2010. En paralelo, el 45% se opone abiertamente a esta idea. La tendencia apunta hacia un Estado más regulador que empresario, en línea con experiencias recientes de ineficiencia, captura política y uso de empresas públicas como botín.

La preferencia ciudadana se orienta hacia un Estado que cumpla funciones esenciales: garantizar el orden, hacer cumplir la ley y ofrecer un marco regulatorio claro. La expectativa no es un Estado más grande, sino uno más funcional.

El reto pendiente

Los resultados del Barómetro revelan un país que exige reformas profundas, rechaza la corrupción y desconfía de sus instituciones, pero que aún reconoce la importancia de preservar las reglas democráticas. La tarea pendiente es reconstruir un sistema capaz de ofrecer estabilidad, inversión y oportunidades reales para las familias peruanas.

La pregunta no es solo por qué cayó la confianza, sino qué se hará para recuperarla. Porque, como muestran los datos, la ciudadanía no ha renunciado a la democracia; ha renunciado a la versión que el sistema político le ha ofrecido hasta ahora.

COMPARTIR NOTICIA

MÁS SOBRE