¿Culpable hasta demostrar lo contrario? La nueva presión de Sunat sobre las empresas
La Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) sigue dificultando la vida a los contribuyentes con reglas cada vez más ambiguas. En lugar de simplificar el proceso, la Sunat ha adoptado una postura que aumenta la inseguridad jurídica tributaria. En ese contexto, recientemente la entidad tributaria activó la norma de Sujetos Sin Capacidad Operativa. ¿Qué es esto? Es una categoría establecida por la Sunat para identificar a empresas que, a pesar de haber emitido facturas, no tienen la capacidad de operar efectivamente, lo que puede llevar al desconocimiento de sus facturas y la negación de deducciones fiscales.
Así, bajo la figura de los Sujetos Sin Capacidad Operativa, la Sunat llegó a desconocer 3,200 millones de soles de facturas de 75 empresas, y esto de manera retroactiva. Entonces, ¿qué está pasando? Las exigencias para comprobar la validez de los gastos son cada vez más absurdas. En caso de gastos típicos, la institución recaudadora pide firmas legalizadas en contratos. En caso de adquisición de bienes y servicios pide probanza de realidad y, en el caso de las remuneraciones y servicios profesionales, pide un detalle de mails, constancia de reuniones, entre otros.
De este modo, no basta con que el contribuyente sea diligente. La Sunat, y cada vez más el Tribunal Fiscal, parecen asumir que todo lo declarado es falso hasta que se demuestre lo contrario, y que siempre el contribuyente es el culpable. En este contexto, es necesario que todo gasto esté perfectamente documentado, y que se pueda demostrar, sin lugar a dudas, el destino y la veracidad de los servicios adquiridos.
Mientras tanto, la economía informal sigue operando libremente, sin control alguno, y el sector formal es sometido a una carga de formalismo extremo. En consecuencia, ¿qué se puede esperar? Procesos largos, caros y, sobre todo, muy inciertos. Por ello, la recomendación es clara: antes de hacer tu declaración de IR, debes contar con un buen sistema contable y profesionales preparados para enfrentarse a lo que venga.
Finalmente, lo que el Perú necesita no es más discrecionalidad o abusos contra los contribuyentes, sino una ampliación real de su base tributaria. Y eso no se logra con una fiscalización agresiva o ambigua, sino con reglas claras y con la simplificación radical del sistema tributario.