Crisis del gas reabre debate sobre el ISC a los combustibles
El desabastecimiento de gas natural que enfrenta el Perú ha reactivado el debate sobre la carga tributaria que pesa sobre los combustibles. En medio de la emergencia energética, especialistas y analistas han planteado la posibilidad de suspender o eliminar temporalmente el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) aplicado a combustibles como la gasolina y el diésel, con el objetivo de reducir el impacto económico sobre los hogares y las actividades productivas.
El problema surge porque, ante la escasez de gas natural, muchos sectores —especialmente el transporte— están recurriendo a combustibles sustitutos. Sin embargo, el incremento en los precios de la gasolina y el diésel termina trasladándose a toda la economía: encarece el transporte de pasajeros y de carga, y con ello también suben los precios de alimentos y productos de primera necesidad.
En ese contexto, se ha planteado que el Gobierno evalúe suspender temporalmente el ISC para aliviar parte de la presión sobre el precio final de los combustibles. La medida buscaría reducir los costos que enfrentan transportistas, empresas y consumidores mientras se normaliza el abastecimiento de gas natural.
Actualmente, el ISC aplicado a los combustibles no funciona como un porcentaje del precio, sino como un monto fijo en soles que se paga por cada galón vendido. De acuerdo con estimaciones de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), este impuesto representa aproximadamente entre el 8% y el 13% del precio final del combustible, dependiendo del tipo.
El tributo fue diseñado originalmente con un objetivo ambiental: desincentivar el consumo de combustibles más contaminantes. No obstante, diversos analistas cuestionan su efectividad y sostienen que no existen evidencias claras de que haya logrado modificar de manera significativa los hábitos de consumo o reducir los niveles de contaminación.
En la práctica, el impuesto termina impactando en la cadena de transporte y distribución de bienes, lo que se refleja en los precios que pagan los consumidores. Por ello, algunos especialistas consideran que en un escenario excepcional como el actual, la suspensión temporal del ISC podría funcionar como un mecanismo para amortiguar el impacto de la crisis energética sobre el costo de vida.
El debate se centra ahora en si el Ejecutivo optará por aplicar medidas tributarias extraordinarias para aliviar el precio de los combustibles o si mantendrá el esquema actual de recaudación en medio de la emergencia.