Fondos de AFP y herencia: Entre el candado del sistema y el oportunismo político
El debate sobre los fondos previsionales ha vuelto a encenderse en el Congreso, situándose en un terreno gris donde la verdad técnica choca con la realidad de las familias. Mientras las AFP aseguran que el dinero «es del afiliado», miles de deudos descubren tras un fallecimiento que acceder al 100% de ese ahorro es casi una misión imposible. Sin embargo, en la otra orilla, las propuestas legislativas que prometen «devoluciones totales» suelen esconder un tinte populista que ignora las consecuencias a largo plazo.
El sistema: un administrador que no suelta el capital
La crítica más severa al modelo actual es la pérdida de disponibilidad del patrimonio familiar. Según la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras Privadas de Fondos de Pensiones (SBS) y la AFP Habitat, el fondo del afiliado no se pierde:
- Señalan que si el afiliado fallecido tiene beneficiarios (cónyuge o hijos menores), el fondo no se entrega como herencia. Se queda en el sistema para pagar una pensión de sobrevivencia a los beneficiarios. Es decir, la familia no recibe el capital acumulado durante décadas de trabajo; solo recibe una mensualidad (muchas veces mínima) calculada por la AFP, mientras el grueso del dinero sigue siendo administrado por la entidad.
- Además, sostienen que solo si no existen beneficiarios de ley, el fondo pasa a ser masa hereditaria. Para el ciudadano de a pie, esto significa una custodia forzosa donde el dueño del dinero no tiene voz ni voto sobre su destino final. Es aquí donde reside la crítica principal: el sistema actúa más como un gestor de retención que como una cuenta de ahorros real. Si los familiares no reclaman estos fondos por desconocimiento o ante la complejidad del proceso, el dinero permanece bajo la administración de la AFP de forma indefinida, ya que este derecho no prescribe, pero tampoco se entrega de oficio.
El Congreso: promesas con «letra pequeña»
Por otro lado, el debate se ha contaminado con proyectos de ley que parecen buscar más el aplauso inmediato que una reforma estructural seria. Iniciativas como la del congresista Américo Gonza (Perú Libre), que plantea un retiro de hasta 4 UIT y la «devolución íntegra» a herederos, son vistas por especialistas como herramientas de campaña.
Politizar la herencia de los fondos es peligroso por dos razones:
- Falsa novedad: Muchos de estos proyectos presentan como «nuevo derecho» algo que ya existe legalmente (la herencia en ausencia de beneficiarios), confundiendo al aportante para ganar rédito político.
- Riesgo de desprotección: Al proponer retiros masivos y vaciar los fondos bajo la narrativa de la «herencia inmediata», se ignora la función de seguro de sobrevivencia que, aunque cuestionado en sus montos, hoy sostiene a miles de familias.
La realidad es que el sistema actual es rígido, pero la solución no parece estar en leyes redactadas al calor de la coyuntura electoral que podrían terminar de quebrar el ahorro nacional. El verdadero desafío es reformar un modelo que, en su diseño vigente, limita la disponibilidad directa del fondo cuando se activan mecanismos como la pensión de sobrevivencia. Hasta que eso ocurra, seguiremos atrapados entre la frialdad administrativa de las AFP y el ruido populista del Congreso.